lunes, 14 de septiembre de 2026

VALDEPIÉLAGO – VALDORRIA – VALDEPIÉLAGO (LEÓN)

 

El próximo 19 de septiembre de 2026 afrontaremos una nueva y paisajística ruta. Eso sí, no estará exenta de una moderada dificultad y de un poquito de esfuerzo, pero nada exagerado: será una ruta asumible para cualquiera de nuestros caminantes.

Con la finalidad de intentar conseguir nuestro objetivo, nos desplazaremos hasta nuestra comunidad vecina de León, concretamente hasta el pueblo de Valdepiélago. Una vez allí, comenzaremos la caminata, que consistirá en realizar un recorrido de aproximadamente 14,6 km, con un desnivel positivo acumulado de unos 515 metros.

COMIENZO DE LA RUTA

Ya en el pueblo reseñado, nos bajaremos del bus y comenzaremos a dar los primeros pasos junto a la fuente-lavadero del pueblo.

Caminaremos unos cinco minutos por el centro de Valdepiélago para, enseguida, incorporarnos a la carretera LE-3609 y avanzar en ligera subida durante unos diez minutos. Es una carretera tranquila y estaremos muy poco tiempo transitando por ella. Aun así, tendremos precaución e iremos todos juntos y en fila india por el arcén izquierdo.

Tras salir de la carretera, continuaremos avanzando, ahora ya con algo más de inclinación y por una pista empedrada, durante unos diez minutos. Seguiremos por la misma pista durante otros cinco minutos, esta vez en llano.

A partir de ahí, el camino se vuelve un poco más pindio, muy pedregoso y con un moderado desnivel. Afrontaremos, a partir de ese momento, el que será nuestro primer repechín del día, que nos llevará unos 45 minutos permitiéndonos alcanzar una loma situada a unos 1.330 metros de altitud, que constituye el segundo punto más alto de la ruta. El punto más alto, a 1.355 metros, lo alcanzaremos una vez hayamos dejado atrás el pueblo de Valdorria.

Aprovecharemos este lugar para descansar, tomarnos el tentempié y quien lo desee puede acercarse hasta las trincheras (un pequeño parapeto de la Guerra Civil). Quien no desee visitarlas tendrá un poco más de tiempo de descanso y así reponerse de la subida. Para llegar a las trincheras habrá que caminar tan solo 25 minutos en total, entre ida y vuelta, por un camino irregular, aunque no excesivamente dificultoso.

Una vez lleguemos, tendremos que salvar un pequeño canchal de piedra, donde se supone que estarían las trincheras de resistencia. Tras atravesar el canchal, podremos encaramarnos en lo alto de la roca (precaución). Desde allí disfrutaremos de unas majestuosas vistas del paisaje rocoso que nos rodea y de los pueblos de Valdepiélago, al fondo y a la derecha, donde hemos comenzado la caminata y donde también la finalizaremos.

Igualmente, podremos contemplar al fondo, a la izquierda, el pueblo de Montuerto, por el que pasaremos un poco más tarde.

Vistas o no vistas las trincheras, seguiremos avanzando por la ladera de la montaña, por un estrecho camino en ligera bajada, casi inapreciable, durante unos 20 minutos y con buen firme. Tendremos Valdorria al fondo del valle, con su ermita de San Froilán, que parece estar esculpida en la propia montaña.

Superada esta pequeña bajada, continuaremos, ahora en ligera subida y con suelo empedrado, durante unos 15 minutos, bordeando la emblemática Peña Galicia, que tendremos frente a nosotros y que iremos dejando atrás según avancemos.

Después de haber subido ligeramente durante esos últimos 15 minutos, seguiremos subiendo, ahora ya con un poco más de desnivel y con un firme muy irregular y pedregoso. Iremos atravesando un bonito y espectacular desfiladero, afrontando a partir de ese momento el segundo y último repechín del día, que nos llevará unos 40 minutos.

Tras esta última dificultad de subida y con el pueblo de Valdorria casi a nuestro alcance, seguiremos caminando un poco más en llano, con algo menos de piedra. (Portilla: cerrar el/a último/a).

A continuación, bajaremos ligeramente durante unos 15 minutos hasta toparnos con una fuente y el puente que dará acceso al pueblo, salvando el río del mismo nombre (Valdorria). Cruzado el puente, seguiremos avanzando, ahora en ligera subida y con buen firme, durante unos 15 minutos, hasta alcanzar el centro del pueblo.

VALDORRIA Y LA ERMITA DE SAN FROILÁN

En el centro de este bonito pueblo, volveremos a parar con la intención de descansar otro poquito y, asimismo, determinar quiénes van a ser los/as atrevidos/as que decidan subir hasta la ermita de San Froilán.

En ese momento de descanso aprovecharemos también para comer el bocata.

Debo deciros que subir hasta ella no es cuestión baladí, pues se trata de afrontar un nuevo repechín después de haber superado ya otros dos anteriormente, además de tener que salvar unos 365 peldaños, aptos, sobre todo, para personas de patuca larga, por lo altos que son.

Hacer este recorrido de ida y vuelta, para quienes se planteen hacerlo, podrá llevarles unos 45 minutos.

Y, si bien es cierto que acercarse hasta ella requiere un importante esfuerzo, creo que merece mucho la pena, pues el recorrido hasta alcanzarla es una auténtica obra de arte y las vistas que iremos observando durante la subida y desde la misma cima son, sencillamente, espectaculares.

Mientras los/as más atrevidos/as visitan la ermita, el resto del grupo se quedará esperando y/o paseando por el pueblo, muy bonito, por cierto, y de grandes recuerdos de infancia para nuestra compañera Goyi, que en esta ocasión, por tratarse de una visita tan especial para ella, quiso acompañarnos en la previa. Mejor dicho, en las dos previas.

Pues, por cuestiones de logística, esta ruta ha requerido de un doble reconocimiento, con la finalidad de asegurarnos de poder ofreceros la mejor opción a la hora de hacerla en grupo.

HACIA NOCEDO DE CURUEÑO

Visitada o no la ermita, y todos juntos o por separado, iremos saliendo del pueblo de Valdorria sobre firme de asfalto, en ligera subida durante unos diez minutos, hasta alcanzar la carretera local LE-3608.

No tiene arcén, pero es tranquila y apenas tiene tráfico. Aun así, caminaremos todos/as por el margen izquierdo de la calzada, extremando mínimamente la precaución.

Los colaboradores se colocarán el chaleco y no se lo quitarán hasta llegar al pueblo de Montuerto.

A partir de ese momento, transitaremos por la mencionada carretera en línea descendente, con un determinado desnivel, llegando al 17 % en algunos de sus tramos, durante unos 45 minutos.

¡Ojo con las rodillas!

Superada esta larga y pesada bajada de unos 3 kilómetros, llegaremos al pueblo de Nocedo de Curueño.

Una vez que hayamos dejado la carretera por la que hemos venido transitando durante los últimos 45 minutos y hayamos alcanzado el pueblo de Nocedo, giraremos a la derecha y nos incorporaremos a otra carretera, la LE-321, también tranquila, aunque quizás un poco menos que la anterior, por lo que deberemos extremar la precaución.

Tras caminar unos 10 minutos por la LE-321 llegaremos a la Cascada de Nocedo, “Cola de Caballo. La veremos escondida entre dos gigantescas rocas y, una vez la hayáis contemplado, no me queda ninguna duda de que os habrá gustado.

Para llegar hasta ella tendremos que caminar, después de dejar la carretera, unos cinco minutos de ida y otros tantos de vuelta, por un camino irregular de piedra y salvando algunas pasarelas, con el agua del río a nuestros pies, hasta que nos vayamos acercando definitivamente a ella.

Hasta no hace mucho, no existían dichas pasarelas y, por tanto, poder llegar hasta la propia cascada era una auténtica odisea.

Contemplada la cascada, desandaremos esos cinco minutos por el camino irregular y las pasarelas hasta salir de nuevo a la carretera.

Seguiremos adelante por ella otros diez minutos, con el río Curueño a nuestra izquierda, hasta que nos salgamos de la misma.

Avanzaremos unos cinco minutos más, cruzaremos un nuevo puente sobre el mencionado río y ya nos meteremos de lleno en el pueblo de Montuerto.

A continuación, iremos saliendo del mismo (fuente), en llano y sobre asfalto, durante unos cinco minutos.

Después seguiremos caminando, ahora ya por una cómoda pista con muy buen firme y con el río a nuestra derecha, hasta adentrarnos, al cabo de unos 15 minutos, en un bonito paraje denominado “Playa Fluvial de Montuerto”.

En ese bonito lugar nos pararemos durante unos minutos para poder contemplarlo y también para reagruparnos con el resto del grupo que se haya decantado por la ruta alternativa, puesto que ese será el lugar elegido para que ese segundo grupo pueda comer su bocata.

A continuación, seguiremos avanzando ya todo el grupo junto durante otros 30 minutos hasta llegar al pueblo de Valdepiélago.

Para entrar en el mismo podremos hacerlo a través de un sencillo puente o mediante un puente romano, ambos prácticamente pegados. Crucemos por un lugar u otro, ya estaremos ubicados en el centro del pueblo, momento en el que daremos por concluida la caminata del día.

Una caminata medianamente exigente, pero esta circunstancia, a estas alturas, no creo que deba preocuparnos demasiado.

RUTA ALTERNATIVA

Para quienes prefieran una opción más sencilla, les planteo una ruta lineal de ida y vuelta de unos 8-9 km, con dificultad técnica fácil y un desnivel prácticamente inapreciable, de tan solo 105 metros.

El recorrido comenzará en Valdepiélago. Se continuará por una cómoda pista durante unos 30 minutos en llano hasta llegar a la Playa Fluvial de Montuerto.

A continuación, seguirán avanzando igualmente en llano durante otros 15 minutos hasta llegar al pueblo del mismo nombre.

En el pueblo seguirán adelante por cómoda pista durante otros 30 minutos, hasta alcanzar el pueblo de Nocedo de Curueño.

Esta última media hora sí tendrá una pequeña subida y posterior bajada, ambas inapreciables, con los últimos metros en llano antes de llegar al pueblo de Nocedo. Unos metros después de atravesar el pueblo se encuentran los restos del molino de Nocedo. A partir de ese momento, desandarán lo andado con una pequeña variante.

Al llegar de nuevo al pueblo de Nocedo, cruzarán un puente en el mismo centro del pueblo y se incorporarán a continuación a la carretera comarcal LE-321 (precaución), por la que caminarán unos diez minutos hasta llegar a la cascada. Ya habréis leído anteriormente cómo se llega a ella.

Vista la cascada y una vez que hayan salido de nuevo a la misma carretera, seguirán otros diez minutos por dicha vía hasta llegar de nuevo al pueblo de Montuerto.

A continuación, cruzarán el pueblo (fuente) y seguirán caminando por cómoda pista durante 15 minutos hasta llegar de nuevo a la playa fluvial.

Allí se pararán a disfrutar del bonito paraje que rodea a esa zona, y también a comer el bocata. Tendrán la posibilidad de darse un baño en el río o, al menos, de mojarse los pies, puesto que tendrán tiempo suficiente de espera hasta que llegue el grupo que se haya decantado por la ruta principal.

A partir de ese momento, ya solo quedará hacer los 30 minutos que hicieron al principio desde Valdepiélago, ahora a la inversa y acompañados por el resto del grupo, hasta llegar al que ha sido comienzo y, en esta ocasión, también fin de etapa.

Nos cambiaremos de ropa y emprenderemos el viaje de vuelta.

Si a la ida iremos por La Magdalena/La Robla, es mi intención volver por Boñar, Puebla de Lillo y San Isidro, con la intención de que aquellos que no conozcáis el embalse del Porma podáis verlo, aunque sea desde el bus, pues no creo que tengamos tiempo para poder bajarnos a contemplarlo desde uno de sus miradores. Iremos viendo.

Como datos de interés, deciros que este gran embalse, inaugurado en el año 1968, es el tercero en capacidad de León, por detrás del de Riaño, en el Esla, y el de Bárcena, en el Sil.

Su construcción dejó sumergidos bajo sus aguas a unos cuantos pueblos, como Vegamián, Campillo, Ferreras, Quintanilla, Armada y Lodares.

DATOS DE INTERÉS

DESAYUNO: Pola de Lena / REFRIGERIO: En lugar por determinar.

SALIDA:

  • Quintueles: 7:00 h - Viesques: 7:15 h - Campos: 7:25 h - Begoña: 7:30 h

COSTE:

  • Socios/as: 14 €  - No socios/as: 17 €

 

Fdo. Argimiro Blanco Sánchez
Presidente
Equipo Deportivo GM Pisasenderos
Quintueles (Asturias)


domingo, 16 de agosto de 2026

ILLANO: UNA JOYA DEL OCCIDENTE ASTURIANO



El pasado sábado 8 de Agosto, nos desplazamos hasta el occidente asturiano para realizar la ruta del puente colgante de Illano. Como es habitual en nuestras salidas, también había una ruta alternativa para aquellas personas que prefirieron no arriesgarse a realizar un recorrido de dificultad moderada, con casi 16 kilómetros y 484 metros de desnivel positivo, en una jornada en la que además estaba previsto bastante calor.

Salimos, como viene siendo habitual, bastante temprano, ya que el trayecto en autobús hasta Illano es largo. Después de pasar por Boal todavía nos quedaban unos 24 kilómetros por una carretera muy sinuosa, con numerosas curvas y que además se encuentra en obras en algunos tramos por los trabajos de mejora y ensanchamiento. Por eso, el viaje se hizo con algo más de precaución de lo habitual, teniendo en cuenta además las dimensiones del autobús.

Antes de continuar hacia Illano hicimos la parada para desayunar en Navia, donde nos esperaba, como siempre que pasamos por la zona, nuestro amigo Santos, presidente del Club de Montaña Peña Furada. Allí se quedó el pequeño grupo que había elegido la alternativa y Santos se encargó de acompañarlos. Les propuso realizar el segundo tramo de la senda costera naviega, desde la playa de Frejulfe hasta la playa de Navia, y además les facilitó el desplazamiento hasta el punto de inicio.



Mientras ellos comenzaban su recorrido por la costa, nosotros volvimos al autobús para continuar hasta Illano.

Llegamos al área recreativa de Folgueirou, nuestro punto de partida, situada junto a las conocidas piscinas de Illano. Es un espacio amplio y muy agradable, con abundante sombra, mesas, fuentes, cafetería y restaurante, perfecto para pasar allí unas horas. De hecho, fue allí mismo donde comimos durante la jornada de reconocimiento que habíamos realizado previamente.

Comenzamos a caminar por una pista que discurre entre pinos y que es, probablemente, el tramo menos atractivo del recorrido. Es un tramo sencillo que poco a poco nos va acercando al río Navia y al primer mirador, desde donde ya podemos contemplar el puente colgante. Allí aprovechamos para hacer la primera foto del grupo, aunque no conseguimos reunirnos todos porque algunos compañeros ya habían tomado cierta ventaja.


Desde ese punto continuamos descendiendo hasta llegar al puente colgante de Illano, que cruzamos disfrutando de las vistas que ofrece sobre el río Navia y las montañas que lo rodean. El puente tiene una longitud considerable y, mientras lo atravesábamos, aprovechamos para detenernos a contemplar el panorama desde allí, con unas vistas especialmente bonitas del río y de todo el entorno.



A partir de aquí comienza la parte más bonita de la ruta, aunque también empieza a hacerse algo más exigente. Dejamos atrás la pista y vamos atravesando pequeños pueblos y aldeas, alternando zonas abiertas con otras de bosque y diferentes puntos desde los que podemos contemplar el Navia desde lo alto. Y empiezan también los "repechinos" y alguna que otra rama con pinchos que nos recuerda que estamos caminando por un entorno algo menos acondicionado.


En Bullaso hicimos una primera parada para tomar un pequeño tentempié y descansar un rato. Habíamos esperado hasta llegar a la iglesia porque su soportal nos ofrecía un lugar perfecto para protegernos del sol. Allí, además, hay unos bancos donde pudimos sentarnos tranquilamente, tomar algo de fruta y reponer fuerzas antes de continuar.



Seguimos después hacia Lombatín, donde se encuentra uno de los lugares más interesantes del recorrido: el mirador de Tiracais. Su historia aparece explicada en un panel informativo situado en el propio mirador y también nos la había contado Gisela, presidenta del Grupo Amigos de Boal, que nos acompañó durante la ruta de reconocimiento y que, siendo de la zona, conoce perfectamente su historia y su entorno. Según nos explicó, Tiracais significa «tirar a los canes» en la fala de la zona.





El mirador cuenta además con un banco que fue construido por un vecino de Lombatín durante la pandemia. Aprovechando aquel periodo, decidió dedicar parte de su tiempo a realizar diferentes trabajos y mejoras en la aldea, y este banco es una de ellas. 

Un poco más adelante, ya dentro de la propia aldea, encontramos también otro de sus trabajos: un columpio colocado en plena ladera. Este fue uno de los puntos en los que nos detuvimos durante bastante tiempo, tanto para disfrutar de las vistas como para hacer fotos y vídeos. Entre el banco, el columpio y el paisaje que se contempla desde allí, es sin duda uno de los lugares más fotografiables de toda la ruta. Junto a él había además una pequeña zona preparada para los visitantes, con una piedra a modo de mesa, un libro, una hucha y algunos adornos donde poder dejar un recuerdo del paso por allí. Y así lo hicimos también nosotros: Yolanda escribió en el libro una pequeña nota sobre la visita de Pisasenderos.


Todo este tramo está además lleno de pequeños detalles que llaman la atención. Hay placas con textos escritos en fala, dibujos, piedras pintadas, calabazas decoradas y otros elementos que aparecen a lo largo del recorrido. Es el mismo trabajo que fue realizando este vecino de Lombatín durante aquellos meses de pandemia y que, además de mantenerle entretenido, ha conseguido darle un carácter muy particular a este tramo del camino.

Continuamos la marcha y fuimos dejando atrás Lombatín para adentrarnos de nuevo en zonas de bosque. La ruta ofrece bastante variedad de paisajes: desde las vistas sobre el río hasta los pequeños pueblos y las zonas boscosas, con abundante vegetación y árboles de todo tipo, entre ellos castaños, avellanos y numerosos frutales.


Parte del recorrido forma parte de la Senda del Navia y, ya en el tramo conocido como Camino de los Abuelos, nos adentramos en una zona de bosque antes de afrontar el final de la ruta. Fue allí, buscando la sombra, donde decidimos hacer la parada para comer.

Ya era bastante tarde y tocaba sentarse un rato. Buscamos un lugar de sombra y allí sacamos nuestros bocadillos para comer tranquilamente y descansar antes de afrontar los últimos kilómetros. Fue también en esta parada cuando Hernán repartió entre los compañeros las ya conocidas galletas de Celia, que, como siempre, volvieron a triunfar.

Después de la comida retomamos el camino hasta salir del sendero a la carretera. Justo en ese punto encontramos un arco de madera tallado que señaliza la Senda del Navia, Camino de los Abuelos y el PR, que indicaba que ya estábamos prácticamente en el final.

Desde allí continuamos por la carretera hasta el puente de Ciyua, que cruza sobre el embalse de Doiras y la presa.

Aquí teníamos cierta incertidumbre sobre si el autobús podría bajar hasta el mismo punto de final de ruta. El acceso es complicado para un vehículo tan grande y existía la posibilidad de que tuviéramos que caminar unos 800 metros por carretera, en ligera subida, hasta encontrarnos con él en la carretera general. Después de los kilómetros que llevábamos, no era precisamente el tramo que más ganas teníamos de añadir a la caminata.

Finalmente no fue necesario. El autobús pudo llegar hasta el mismo embalse de Doiras y allí nos recogió, así que pudimos subir directamente y poner rumbo a Navia.

El viaje de regreso nos tenía reservada una sorpresa. Habíamos disfrutado de una jornada de sol durante prácticamente todo el recorrido, pero cuando circulábamos entre Boal y Navia comenzó a caer una fuerte granizada. No fue simplemente una tormenta con algo de granizo: las bolas eran bastante grandes y llegaron a cubrir de blanco algunos puntos del paisaje.

En Navia nos reunimos de nuevo con el grupo que había realizado la alternativa por la costa. Ellos habían terminado su recorrido en la playa de Navia y, gracias nuevamente a Santos, habían podido comer en un restaurante. Ese día estaba siendo especialmente complicado encontrar sitio, ya que Navia se encontraba a tope con la celebración del Festival de la Sidra, pero consiguió que les atendieran y después pudieron aprovechar para pasear por la villa.

Cuando llegamos, después del viaje en autobús, también tuvimos tiempo para cambiarnos, refrescarnos y disfrutar de Navia antes de regresar. Algunos aprovecharon para dar un paseo, otros para tomar algo y cada uno organizó ese último rato como quiso. Y, aunque había pasado ya alrededor de una hora y media desde la granizada, todavía podían verse restos de las bolas de hielo por las calles de Navia.

Al final, la jornada ofreció distintas posibilidades para disfrutar del día: la ruta oficial por Illano y la alternativa por la costa, el bosque, el río Navia, los miradores, los pueblos y aldeas de la zona, el banco y el columpio de Lombatín, la comida al aire libre y la comida del grupo que se quedó en Navia. Y también tuvimos sol y una buena granizada, que puso la nota final a una jornada bastante completa.

Y es que el interior del occidente asturiano, aunque queda algo más alejado y quizá por eso no recibe en verano las grandes cantidades de visitantes que encontramos en otras zonas, tiene precisamente en esa menor afluencia uno de sus atractivos. Son lugares donde todavía se puede caminar con tranquilidad, disfrutar de la naturaleza y encontrarse con pueblos, bosques, ríos y paisajes sin las aglomeraciones que hay en otros puntos. Illano es un buen ejemplo de ello: una zona tranquila, con mucho por descubrir y con suficientes rincones y posibilidades como para disfrutar de una jornada tranquila.

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¡Hasta la próxima aventura!

Video:



Para ver la descripción de la ruta e itinerario que seguimos: AQUÍ

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jueves, 13 de agosto de 2026

FOCES DEL PINO (CONCEJO DE ALLER)

 


Ruta alternativa a la que transcurre entre Pola del Pino y Felechosa, pasando por el hayedo de Coalnegro, propuesta como ruta principal para ese día 

https://pisasenderos.blogspot.com/2026/08/pola-del-pino-hayedo-de-coalnegro.html

El próximo 6 de septiembre de 2026 afrontaremos una bonita ruta, como complemento alternativo para que aquellos que caminan un poco menos y quizás pueda parecerles excesiva la ruta principal puedan acompañarnos y disfrutar  de una entretenida y asequible ruta, más liviana que la principal, pero igualmente interesante.

Se trata de disfrutar de las Foces del Pino, ubicadas en el concejo de Aller y declaradas Monumento Natural en el año 2001 por el Principado de Asturias. Es un lugar de gran interés paisajístico, geológico y cultural, por donde discurre una antigua calzada romana que antaño daba paso al Puerto de Vegarada.

Una vez hayamos desayunado, nos dirigiremos directamente al pueblo de El Pino, situado en la misma carretera general que conduce al Puerto de San Isidro. Poco antes, habremos dejado en Pola del Pino (Pola Vieya) a los compañeros que realizarán la ruta principal.

Una vez llegados al pueblo de El Pino, comenzaremos la caminata que os he seleccionado como alternativa para este día. Consistirá en realizar un recorrido lineal de ida y vuelta de apenas unos 8 kilómetros, por una cómoda senda en permanente subida, aunque de manera muy suave y con un firme bastante bueno donde pisar, salvo en el último tramo, cuando ya nos hayamos adentrado en el desfiladero.

Ahí sí tendremos que caminar sobre un terreno totalmente empedrado y en línea ascendente, aunque la pendiente seguirá siendo muy suave. El hecho de ir contemplando las hermosas hoces hará que prácticamente nos olvidemos de que estamos subiendo. En todo caso, serán tan solo unos 400 metros de desfiladero.

La dificultad creo que podremos considerarla fácil, con un desnivel positivo acumulado de aproximadamente 350 metros.

Nada más dar los primeros pasos, nos meteremos en el PR AS-31 y cruzaremos de inmediato el puente sobre el río San Isidro. Poco después llegaremos al Molín de Peón, un antiguo molino hoy restaurado, donde también existe un vivero de truchas.

Justo allí giraremos hacia la izquierda y cruzaremos de nuevo otro puente, esta vez sobre el río Valmartín, para continuar caminando por la misma senda, siempre en línea suavemente ascendente.

Según vayamos avanzando, iremos contemplando hermosas praderas y diferentes árboles autóctonos, como castaños, avellanos y robles, entre otros, hasta llegar a las Foces del Pino, objetivo de la ruta alternativa que os propongo.

Se trata de un hermoso desfiladero de algo menos de 400 metros de longitud, por donde bajan con muchísima fuerza las aguas del río Valmartín, originando hermosas cascadas de gran belleza que, sin duda alguna, merece la pena contemplar.

Después de aproximadamente una hora y media de caminata, llegaremos a las Foces. Cruzaremos un puente de piedra y nos adentraremos de lleno en el desfiladero.

En ese momento estaremos a unos 1.000 metros de altitud. Una vez hayamos atravesado y contemplado su hermosísima belleza, nos detendremos un momento para realizar el habitual avituallamiento de mitad de ruta.

Tan pronto hayamos descansado un poco y tomado el tentempié, emprenderemos el camino de vuelta por el mismo recorrido que hemos realizado a la ida.

Tanto en la subida como en la bajada del desfiladero, nos encontraremos con una portilla de madera que el último en pasar deberá cerrar, para evitar que pueda escapar el supuesto ganado que pudiera estar pastando por la zona.

Una aclaración sobre el nombre

Incomprensiblemente, en muchos enlaces de Google se menciona la toponimia “Foces del Río Pino”, y eso es un error. El río que discurre por dichas foces no es el río Pino, sino el río Valmartín.

De ahí que mucha gente hable de las “Foces del Río Pino” en lugar de las Foces del Pino”, que es lo correcto, tal y como se contempla en las guías oficiales de montaña editadas por el Concejo de Aller y en la catalogación oficial como Monumento Natural realizada por el Principado de Asturias.

Nota importante

Si bien la pista por la que discurrirá nuestro recorrido será muy cómoda de superar, tanto en el ligero ascenso de ida como en el descenso de vuelta, una vez que la dejemos y crucemos el puente que nos adentra en el desfiladero, deberemos tener muy en cuenta que el piso es totalmente empedrado.

Probablemente, casi con toda seguridad, el firme estará húmedo o mojado, ya que en esa zona apenas entra el sol.

Máxima precaución, por tanto, sobre todo durante la bajada.

Finalizada la caminata, nos uniremos al resto del grupo en el propio pueblo de El Pino y, ya todos juntos, nos iremos al Bar/Merendero de Casa Kiko, donde degustaremos una buena comida.

Los horarios de salida, así como la forma de proceder para apuntarse y seleccionar el menú elegido, podréis verlos en la reseña de la ruta principal.

 

Fdo. Argimiro Blanco Sánchez
Grupo de Montaña Pisasenderos
Quintueles