sábado, 19 de septiembre de 2026

GESTIÓN FIN DE CICLO-DESPEDIDA DEL PRESIDENTE

 

Quintueles, 1 de Octubre de 2026

Estimados/as socios y socias:

Después de nueve años al frente del Grupo de Montaña Pisasenderos, desde el mismo momento de su creación, ha llegado la hora de dar un paso atrás definitivo y poner fin a esta responsabilidad, permitiendo que otros compañeros y compañeras tengan la oportunidad de liderar este magnífico grupo en el que nos hemos convertido.

No se me ocurre mejor momento para hacerlo que al finalizar nuestra tradicional comida de hermandad de fin de temporada, que una vez más compartiremos en el Restaurante La Llorea. Un encuentro que, además de celebrar todo lo vivido a lo largo de varios años, nos permite reforzar aún más los lazos de amistad que nos unen.

Un cierre de temporada que también tendrá como antesala nuestro tradicional Belén de Cumbres, que colocaremos  unos días antes junto a nuestros amigos naviegos del GM Peña Furada. Una hermosa forma de unir estas fechas con el espíritu navideño.

En ese ambiente agradable y festivo daremos por concluida la temporada 2026. Una temporada intensa y plenamente disfrutada, cargada de ilusión, buen ambiente, retos superados, anécdotas inolvidables y amistad “a esgaya”. Ese es, sin duda, el principal legado que creo dejar tras haber tenido el privilegio de liderar este Grupo durante tantísimo tiempo.

Me produce una enorme satisfacción personal dejar Pisasenderos en la cima de su trayectoria, con un ambiente de compañerismo ejemplar y una participación que, en sus inicios, parecía imposible para muchos. Todo ello es, y ha sido sin duda alguna, fruto del trabajo bien hecho en equipo, reconocido en numerosos foros del montañismo asturiano.

Sin embargo, todo en la vida tiene su momento. Saber retirarse cuando el grupo está consolidado, en calma y con una convivencia ejemplar me aporta la tranquilidad necesaria para tomar esta difícil decisión. Aunque también me deja una sensación agridulce, pues no me resultará fácil afrontar el día a día sin asuntos pendientes que resolver en favor del Club y de todos/as vosotros/as, algo que he hecho durante estos años con total y absoluta dedicación.

Estoy plenamente convencido de que esta situación de armonía, facilitará enormemente la labor a quien decida asumir el liderazgo y continuar tirando del carro. Bastará con seguir la senda ya marcada. Creo sinceramente que todo lo verdaderamente importante ya está hecho y sólidamente consolidado.

Mi marcha es únicamente de la dirección, no del Club. Seguiré realizando mis salidas semanales a la montaña y organizando, con quienes deseen acompañarme, nuevos viajes, nuevas variantes del caminos de Santiago: por ejemplo, el francés desde  Roncesvalles que pienso repetir, el del Norte desde Irún,  el primitivo desde Oviedo, o incluso porque no ¿?, el Lebaniego. Mucho por hacer todavía. Y desde luego, mi plan favorito a partir de ahora, marchas  de trekking dentro y fuera España que ya tengo  programadas. Obviamente, también seguiré caminando quincenalmente con el Grupo como un caminante más.

Ahora toca mirar atrás y reflexionar sobre si ha merecido la pena este proyecto que, partiendo de la nada, hemos convertido entre todos, en un referente social, lúdico y deportivo.

Recordar los momentos vividos, las aventuras compartidas, los buenos y malos momentos y las amistades surgidas en el camino deberá servirnos para seguir mejorando en los años venideros, sumando y no restando.

Siempre con un único objetivo: disfrutar juntos de nuestras montañas y costas en un ambiente de armonía, respeto y compañerismo.

Durante estos años como presidente, creo sinceramente que las cosas han funcionado bien; incluso, por qué no decirlo, muy bien. No ha habido problemas de convivencia reseñables y el grupo ha avanzado de forma ordenada y disciplinada. Quizá haya contribuido a ello mi carácter excesivamente exigente y mi constante preocupación porque todo funcione correctamente. Incluso puede que, en algunos momentos, algo más de lo medianamente razonable.

A pesar de ello, debo manifestar con absoluta sinceridad que he permanecido al frente de este maravilloso Club porque siempre he sentido vuestro apoyo mayoritario, vuestra confianza y, en muchos momentos, incluso una fe ciega en mi forma de gestionar el grupo, siempre con el objetivo de garantizar vuestro máximo bienestar y,  sobre todo, vuestra máxima seguridad.

He querido que el final de mi mandato llegue en un clima de absoluta armonía, convencido de haber dado lo mejor de mí mismo, con aciertos y también probablemente con desaciertos, porque equivocarse forma parte de la condición humana.

Quien trabaja y toma decisiones que afectan a terceros siempre tendrá más posibilidades de equivocarse que quien nunca hace nada, ni toma decisión alguna en favor de nadie, solamente en el suyo propio.

Mi deseo es que el grupo continúe con la misma filosofía de convivencia y disfrute, sin necesidad de cambiar su esencia, pues el modelo actual ha demostrado sobradamente su validez. No obstante, será el nuevo Presidente o Presidenta quien decida cómo continuar, y estoy convencido de que lo hará igual o incluso mejor, aportando su propio criterio y rodeándose de un buen equipo.

Pero sin olvidarse de aplicar esa máxima que dice “aquello que bien funciona, no debe tocarse mucho, y de tener que  hacerlo, que sea tan solo en lo absolutamente esencial”.

Aprovecho este momento para recordar algunas de las salidas más significativas que hemos compartido y que,  con tanta ilusión,  he ido planificando año tras año para todos/as vosotros/as: las Hoces del Río Duratón, el Cañón del Río Lobos, los Arribes del Duero, la Ribeira Sacra, los Fiordos Leoneses de Riaño, la Ría de Arousa y la Isla de Sálvora, las Merindades burgalesas o los yacimientos de Atapuerca, entre muchas otras.

Aunque estas sean algunas de las más destacadas, no han sido las únicas. Más de 200 rutas, todas ellas diferentes y enriquecedoras, han sido igualmente planificadas con cariño y  entusiasmo. Un bagaje que considero, avala mi trayectoria al frente del Grupo de Montaña Pisasenderos.

Entre todas estas experiencias, me gustaría destacar tres auténticas joyas: la estimulante marcha a Covadonga durante tres sábados consecutivos, el Camino de Santiago, en sus distintas variantes, y las inolvidables expediciones por Marruecos. Estas vivencias nos permitieron convivir durante semanas enteras, fortaleciendo amistades y creando vínculos que perdurarán para siempre.

Sin duda, marcaron un antes y un después en la historia de nuestro Grupo, demostrando que Pisasenderos es mucho más que un grupo de montaña: es una gran familia unida por la pasión por la naturaleza, el compañerismo y una forma diferente y,  sobre todo,  saludable, de entender la vida.

A nuestra llegada a Covadonga iba a recibirnos Adolfo Mariño, pero un día antes nos llamó comunicándonos que le había surgió un imprevisto de última hora y que en su lugar seríamos muy bien recibidos por otro compañero, como así fue; pues nos recibió cariñosamente, transmitió muy buenos deseos para todo el grupo e incluso posó con todos nosotros rodeando a la Santina.

Este compañero era el canónigo David Cueto, Director por entonces de la Escolanía y hoy en día Abad del Real Sitio de Covadonga. Nombramiento que tuvo lugar el 2 de septiembre de 2024,  sustituyendo en el cargo a  Adolfo Mariño que fue nombrado Vicario General.

Visita que sin duda alguna, nos animó a continuar nuestra andadura. Pues, que asturiano sea o no creyente, no se motiva visitando a la Santina.

Cuando propuse organizar el primer viaje a Marruecos, jamás imaginé el alcance que tendría aquella iniciativa. Pensaba para mis adentros: « ¿Quién va a querer acompañarme a un destino tan complejo y diferente? ».

El resultado es bien conocido por los 54 compañeros y compañeras que, en dos tandas diferentes por el Atlas y por el desierto, se animaron a participar en una experiencia extraordinaria e inolvidable con nuestro gran anfitrión Mohamed, el “Momo”, súper atento, servicial y cariñoso con todos/as nosotros/as.

Algo similar ocurrió con el Camino de Santiago. Aunque ya lo había realizado anteriormente en otras cinco ocasiones en familia desde el año 1993, sin perderme ni un solo año Xacobeo, hasta que llegó la pandemia. Una de ellas completo desde Roncesvalles, no estaba convencido de que la propuesta despertara interés alguno dentro del grupo.

Una vez más, vuestra positiva respuesta superó todas mis expectativas.

No quisiera despedirme sin agradecer de manera muy especial a quienes me han acompañado desde el principio: Yolanda y Soraya, con quienes inicié este proyecto contra viento y marea, por su exquisita lealtad, altísimo nivel de compromiso con el Club, y máxima capacidad de trabajo. Y por supuesto, María y Lino, piezas fundamentales y vitales en mi organigrama desde la constitución del Club Deportivo Elemental en el año 2020. Hasta  entonces, éramos tan solo un Grupo de Montaña.

En todos ellos, así como en otras personas que se han sumado al Club a lo largo de estos últimos años, deposito toda mi confianza para garantizar un relevo sólido y positivo. Estoy completamente seguro, que al menos alguna de ellas, nuevas o veteranas,  se considere capacitada  / comprometida, y se atreva  a dar el paso necesario para liderar este magnífico grupo y consiga seguir  manteniéndolo en el lugar que le corresponde. Un lugar ganado a pulso, sin ayudas de ningún tipo, gracias únicamente al trabajo, la ilusión y el comportamiento ejemplar de todos/as vosotros/as. Si bien, debo asumir y reconocer,  que la tarea de encontrar un relevo de plena garantía, que lleve al Club por la senda adecuada, no será tarea fácil, pero tampoco imposible.

Si tan solo hay una persona que se atreva a asumir el liderazgo, tendrá todas las posibilidades de ser el nuevo presidente. Si hubiese dos o más personas dispuestas a ello, lo someteríamos a votación entre todos los socios/as. Si por el contario, ningún socio/a, estuviese dispuesto a asumir semejante responsabilidad, pues tendríamos un grave problema. Y por tanto, de darse esa situación que sinceramente no contemplo, dificultaría muchísimo que Pisasenderos pudiese seguir avanzando en la misma línea positiva que hasta ahora lo ha venido  haciendo.

También quiero mostrar especial agradecimiento al equipo de colaboradores que me han acompañado y arropado durante estos dos últimos años. Desde el primero al último, sin ningún tipo de excepción. Su ayuda ha sido fundamental para garantizar la seguridad de todos/as en las rutas, y para que yo pudiera prolongar mi mandato cuando el grupo atravesó momentos de incertidumbre, llegando a estar parado dos meses, por el hecho de haber comunicado entonces, mi decisión, de no seguir por más tiempo  al frente del mismo.

De no haber retomado la dirección en aquellos momentos difíciles de comienzos del 2025, probablemente no habríamos disfrutado de las distintas etapas del Camino de Santiago ni de las expediciones a Marruecos que tantos recuerdos imborrables nos han dejado.

Por eso, me siento profundamente satisfecho de haber continuado un poco más. Pero esta vez la decisión es definitiva, ya no hay vuelta atrás.  Mi continuidad ya no será una opción.

Eso sí, seguiré ayudando en todo aquello que sea necesario desde la discreción y el compromiso que siempre he mantenido con el Club. Pero ya sin capacidad de decisión, ni responsabilidad alguna por la que responder.

Finalmente, quisiera daros las gracias de corazón a todos/as los que habéis formado conmigo parte de este camino.

Gracias por vuestro respeto,  confianza,  comprensión y apoyo constante y sincero.

Ha sido un auténtico honor presidir Pisasenderos.

Ahora es momento de dejar paso a nuevas personas, jóvenes o menos jóvenes, con ilusión y capacidad. Y sobre todo con compromiso (imprescindible) para que continúen esta trayectoria y mantengan vivo el legado que  entre todos hemos construido.

Todavía quedan muchas rutas por recorrer y muchas montañas por descubrir en Asturias y nuestro entorno más cercano  - León, Galicia, Cantabria- que,  personalmente ya no me corresponderá  planificar.

No obstante, quienes tomen el relevo, dispondrán de un valioso patrimonio: más de 200 rutas que cuidadosamente he ido planificando, documentado y reseñando a lo largo de todos estos últimos años.

Mi principal recomendación, es que nunca se pierda la esencia que nos ha hecho diferentes: la inclusión, la convivencia, el respeto mutuo y la capacidad de disfrutar juntos de la montaña, independientemente del ritmo o las capacidades de cada persona.

Pero esto, todavía no se ha acabado. Aún nos quedan por delante algunas magníficas jornadas de senderismo por realizar antes de cerrar definitivamente este ciclo: la Senda Costera de Foz a la playa de Reinante (Lugo), los bosques de  Fabucao en el Parque Natural de Redes y Burón en el Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre (Leon). Fuera de programación, tendremos también la I marcha grupal junto a otros grupos por las brañas vaqueiras, organizada por el GM la Chiruca de Cudillero con la colaboración de la FEMPA.

Y por supuesto, nuestro tradicional Belén de Cumbres.

Disfrutemos de ello y cerremos el año como se merece.

Finalmente, como colofón a esta gran temporada, la Gala de Navidad, donde espero y confío poder presentaros al nuevo Líder del Grupo, que guiará a Pisasenderos hacia una nueva etapa, seguro que llena de ilusiones y grandes proyectos como ha ocurrido hasta ahora.

Estoy convencido de que el futuro del grupo será brillante y de que,  durante muchos años más, seguiremos disfrutando juntos de nuestras montañas y de la extraordinaria naturaleza que nos rodea.

Con gratitud, afecto y cariño. 

Fdo.- Argimiro Blanco Sánchez

Presidente Equipo Deportivo Elemental  Grupo de Montaña y Senderismo Pisasenderos









 

lunes, 14 de septiembre de 2026

VALDEPIÉLAGO – VALDORRIA – VALDEPIÉLAGO (LEÓN)

 

El próximo 19 de septiembre de 2026 afrontaremos una nueva y paisajística ruta. Eso sí, no estará exenta de una moderada dificultad y de un poquito de esfuerzo, pero nada exagerado: será una ruta asumible para cualquiera de nuestros caminantes.

Con la finalidad de intentar conseguir nuestro objetivo, nos desplazaremos hasta nuestra comunidad vecina de León, concretamente hasta el pueblo de Valdepiélago. Una vez allí, comenzaremos la caminata, que consistirá en realizar un recorrido de aproximadamente 14,6 km, con un desnivel positivo acumulado de unos 515 metros.

COMIENZO DE LA RUTA

Ya en el pueblo reseñado, nos bajaremos del bus y comenzaremos a dar los primeros pasos junto a la fuente-lavadero del pueblo.

Caminaremos unos cinco minutos por el centro de Valdepiélago para, enseguida, incorporarnos a la carretera LE-3609 y avanzar en ligera subida durante unos diez minutos. Es una carretera tranquila y estaremos muy poco tiempo transitando por ella. Aun así, tendremos precaución e iremos todos juntos y en fila india por el arcén izquierdo.

Tras salir de la carretera, continuaremos avanzando, ahora ya con algo más de inclinación y por una pista empedrada, durante unos diez minutos. Seguiremos por la misma pista durante otros cinco minutos, esta vez en llano.

A partir de ahí, el camino se vuelve un poco más pindio, muy pedregoso y con un moderado desnivel. Afrontaremos, a partir de ese momento, el que será nuestro primer repechín del día, que nos llevará unos 45 minutos permitiéndonos alcanzar una loma situada a unos 1.330 metros de altitud, que constituye el segundo punto más alto de la ruta. El punto más alto, a 1.355 metros, lo alcanzaremos una vez hayamos dejado atrás el pueblo de Valdorria.

Aprovecharemos este lugar para descansar, tomarnos el tentempié y quien lo desee puede acercarse hasta las trincheras (un pequeño parapeto de la Guerra Civil). Quien no desee visitarlas tendrá un poco más de tiempo de descanso y así reponerse de la subida. Para llegar a las trincheras habrá que caminar tan solo 25 minutos en total, entre ida y vuelta, por un camino irregular, aunque no excesivamente dificultoso.

Una vez lleguemos, tendremos que salvar un pequeño canchal de piedra, donde se supone que estarían las trincheras de resistencia. Tras atravesar el canchal, podremos encaramarnos en lo alto de la roca (precaución). Desde allí disfrutaremos de unas majestuosas vistas del paisaje rocoso que nos rodea y de los pueblos de Valdepiélago, al fondo y a la derecha, donde hemos comenzado la caminata y donde también la finalizaremos.

Igualmente, podremos contemplar al fondo, a la izquierda, el pueblo de Montuerto, por el que pasaremos un poco más tarde.

Vistas o no vistas las trincheras, seguiremos avanzando por la ladera de la montaña, por un estrecho camino en ligera bajada, casi inapreciable, durante unos 20 minutos y con buen firme. Tendremos Valdorria al fondo del valle, con su ermita de San Froilán, que parece estar esculpida en la propia montaña.

Superada esta pequeña bajada, continuaremos, ahora en ligera subida y con suelo empedrado, durante unos 15 minutos, bordeando la emblemática Peña Galicia, que tendremos frente a nosotros y que iremos dejando atrás según avancemos.

Después de haber subido ligeramente durante esos últimos 15 minutos, seguiremos subiendo, ahora ya con un poco más de desnivel y con un firme muy irregular y pedregoso. Iremos atravesando un bonito y espectacular desfiladero, afrontando a partir de ese momento el segundo y último repechín del día, que nos llevará unos 40 minutos.

Tras esta última dificultad de subida y con el pueblo de Valdorria casi a nuestro alcance, seguiremos caminando un poco más en llano, con algo menos de piedra. (Portilla: cerrar el/a último/a).

A continuación, bajaremos ligeramente durante unos 15 minutos hasta toparnos con una fuente y el puente que dará acceso al pueblo, salvando el río del mismo nombre (Valdorria). Cruzado el puente, seguiremos avanzando, ahora en ligera subida y con buen firme, durante unos 15 minutos, hasta alcanzar el centro del pueblo.

VALDORRIA Y LA ERMITA DE SAN FROILÁN

En el centro de este bonito pueblo, volveremos a parar con la intención de descansar otro poquito y, asimismo, determinar quiénes van a ser los/as atrevidos/as que decidan subir hasta la ermita de San Froilán.

En ese momento de descanso aprovecharemos también para comer el bocata.

Debo deciros que subir hasta ella no es cuestión baladí, pues se trata de afrontar un nuevo repechín después de haber superado ya otros dos anteriormente, además de tener que salvar unos 365 peldaños, aptos, sobre todo, para personas de patuca larga, por lo altos que son.

Hacer este recorrido de ida y vuelta, para quienes se planteen hacerlo, podrá llevarles unos 45 minutos.

Y, si bien es cierto que acercarse hasta ella requiere un importante esfuerzo, creo que merece mucho la pena, pues el recorrido hasta alcanzarla es una auténtica obra de arte y las vistas que iremos observando durante la subida y desde la misma cima son, sencillamente, espectaculares.

Mientras los/as más atrevidos/as visitan la ermita, el resto del grupo se quedará esperando y/o paseando por el pueblo, muy bonito, por cierto, y de grandes recuerdos de infancia para nuestra compañera Goyi, que en esta ocasión, por tratarse de una visita tan especial para ella, quiso acompañarnos en la previa. Mejor dicho, en las dos previas.

Pues, por cuestiones de logística, esta ruta ha requerido de un doble reconocimiento, con la finalidad de asegurarnos de poder ofreceros la mejor opción a la hora de hacerla en grupo.

HACIA NOCEDO DE CURUEÑO

Visitada o no la ermita, y todos juntos o por separado, iremos saliendo del pueblo de Valdorria sobre firme de asfalto, en ligera subida durante unos diez minutos, hasta alcanzar la carretera local LE-3608.

No tiene arcén, pero es tranquila y apenas tiene tráfico. Aun así, caminaremos todos/as por el margen izquierdo de la calzada, extremando mínimamente la precaución.

Los colaboradores se colocarán el chaleco y no se lo quitarán hasta llegar al pueblo de Montuerto.

A partir de ese momento, transitaremos por la mencionada carretera en línea descendente, con un determinado desnivel, llegando al 17 % en algunos de sus tramos, durante unos 45 minutos.

¡Ojo con las rodillas!

Superada esta larga y pesada bajada de unos 3 kilómetros, llegaremos al pueblo de Nocedo de Curueño.

Una vez que hayamos dejado la carretera por la que hemos venido transitando durante los últimos 45 minutos y hayamos alcanzado el pueblo de Nocedo, giraremos a la derecha y nos incorporaremos a otra carretera, la LE-321, también tranquila, aunque quizás un poco menos que la anterior, por lo que deberemos extremar la precaución.

Tras caminar unos 10 minutos por la LE-321 llegaremos a la Cascada de Nocedo, “Cola de Caballo. La veremos escondida entre dos gigantescas rocas y, una vez la hayáis contemplado, no me queda ninguna duda de que os habrá gustado.

Para llegar hasta ella tendremos que caminar, después de dejar la carretera, unos cinco minutos de ida y otros tantos de vuelta, por un camino irregular de piedra y salvando algunas pasarelas, con el agua del río a nuestros pies, hasta que nos vayamos acercando definitivamente a ella.

Hasta no hace mucho, no existían dichas pasarelas y, por tanto, poder llegar hasta la propia cascada era una auténtica odisea.

Contemplada la cascada, desandaremos esos cinco minutos por el camino irregular y las pasarelas hasta salir de nuevo a la carretera.

Seguiremos adelante por ella otros diez minutos, con el río Curueño a nuestra izquierda, hasta que nos salgamos de la misma.

Avanzaremos unos cinco minutos más, cruzaremos un nuevo puente sobre el mencionado río y ya nos meteremos de lleno en el pueblo de Montuerto.

A continuación, iremos saliendo del mismo (fuente), en llano y sobre asfalto, durante unos cinco minutos.

Después seguiremos caminando, ahora ya por una cómoda pista con muy buen firme y con el río a nuestra derecha, hasta adentrarnos, al cabo de unos 15 minutos, en un bonito paraje denominado “Playa Fluvial de Montuerto”.

En ese bonito lugar nos pararemos durante unos minutos para poder contemplarlo y también para reagruparnos con el resto del grupo que se haya decantado por la ruta alternativa, puesto que ese será el lugar elegido para que ese segundo grupo pueda comer su bocata.

A continuación, seguiremos avanzando ya todo el grupo junto durante otros 30 minutos hasta llegar al pueblo de Valdepiélago.

Para entrar en el mismo podremos hacerlo a través de un sencillo puente o mediante un puente romano, ambos prácticamente pegados. Crucemos por un lugar u otro, ya estaremos ubicados en el centro del pueblo, momento en el que daremos por concluida la caminata del día.

Una caminata medianamente exigente, pero esta circunstancia, a estas alturas, no creo que deba preocuparnos demasiado.

RUTA ALTERNATIVA

Para quienes prefieran una opción más sencilla, les planteo una ruta lineal de ida y vuelta de unos 8-9 km, con dificultad técnica fácil y un desnivel prácticamente inapreciable, de tan solo 105 metros.

El recorrido comenzará en Valdepiélago. Se continuará por una cómoda pista durante unos 30 minutos en llano hasta llegar a la Playa Fluvial de Montuerto.

A continuación, seguirán avanzando igualmente en llano durante otros 15 minutos hasta llegar al pueblo del mismo nombre.

En el pueblo seguirán adelante por cómoda pista durante otros 30 minutos, hasta alcanzar el pueblo de Nocedo de Curueño.

Esta última media hora sí tendrá una pequeña subida y posterior bajada, ambas inapreciables, con los últimos metros en llano antes de llegar al pueblo de Nocedo. Unos metros después de atravesar el pueblo se encuentran los restos del molino de Nocedo. A partir de ese momento, desandarán lo andado con una pequeña variante.

Al llegar de nuevo al pueblo de Nocedo, cruzarán un puente en el mismo centro del pueblo y se incorporarán a continuación a la carretera comarcal LE-321 (precaución), por la que caminarán unos diez minutos hasta llegar a la cascada. Ya habréis leído anteriormente cómo se llega a ella.

Vista la cascada y una vez que hayan salido de nuevo a la misma carretera, seguirán otros diez minutos por dicha vía hasta llegar de nuevo al pueblo de Montuerto.

A continuación, cruzarán el pueblo (fuente) y seguirán caminando por cómoda pista durante 15 minutos hasta llegar de nuevo a la playa fluvial.

Allí se pararán a disfrutar del bonito paraje que rodea a esa zona, y también a comer el bocata. Tendrán la posibilidad de darse un baño en el río o, al menos, de mojarse los pies, puesto que tendrán tiempo suficiente de espera hasta que llegue el grupo que se haya decantado por la ruta principal.

A partir de ese momento, ya solo quedará hacer los 30 minutos que hicieron al principio desde Valdepiélago, ahora a la inversa y acompañados por el resto del grupo, hasta llegar al que ha sido comienzo y, en esta ocasión, también fin de etapa.

Nos cambiaremos de ropa y emprenderemos el viaje de vuelta.

Si a la ida iremos por La Magdalena/La Robla, es mi intención volver por Boñar, Puebla de Lillo y San Isidro, con la intención de que aquellos que no conozcáis el embalse del Porma podáis verlo, aunque sea desde el bus, pues no creo que tengamos tiempo para poder bajarnos a contemplarlo desde uno de sus miradores. Iremos viendo.

Como datos de interés, deciros que este gran embalse, inaugurado en el año 1968, es el tercero en capacidad de León, por detrás del de Riaño, en el Esla, y el de Bárcena, en el Sil.

Su construcción dejó sumergidos bajo sus aguas a unos cuantos pueblos, como Vegamián, Campillo, Ferreras, Quintanilla, Armada y Lodares.

DATOS DE INTERÉS

DESAYUNO: Pola de Lena / REFRIGERIO: En lugar por determinar.

SALIDA:

  • Quintueles: 7:00 h - Viesques: 7:15 h - Campos: 7:25 h - Begoña: 7:30 h

COSTE:

  • Socios/as: 14 €  - No socios/as: 17 €

 

Fdo. Argimiro Blanco Sánchez
Presidente
Equipo Deportivo GM Pisasenderos
Quintueles (Asturias)


domingo, 16 de agosto de 2026

ILLANO: UNA JOYA DEL OCCIDENTE ASTURIANO



El pasado sábado 8 de Agosto, nos desplazamos hasta el occidente asturiano para realizar la ruta del puente colgante de Illano. Como es habitual en nuestras salidas, también había una ruta alternativa para aquellas personas que prefirieron no arriesgarse a realizar un recorrido de dificultad moderada, con casi 16 kilómetros y 484 metros de desnivel positivo, en una jornada en la que además estaba previsto bastante calor.

Salimos, como viene siendo habitual, bastante temprano, ya que el trayecto en autobús hasta Illano es largo. Después de pasar por Boal todavía nos quedaban unos 24 kilómetros por una carretera muy sinuosa, con numerosas curvas y que además se encuentra en obras en algunos tramos por los trabajos de mejora y ensanchamiento. Por eso, el viaje se hizo con algo más de precaución de lo habitual, teniendo en cuenta además las dimensiones del autobús.

Antes de continuar hacia Illano hicimos la parada para desayunar en Navia, donde nos esperaba, como siempre que pasamos por la zona, nuestro amigo Santos, presidente del Club de Montaña Peña Furada. Allí se quedó el pequeño grupo que había elegido la alternativa y Santos se encargó de acompañarlos. Les propuso realizar el segundo tramo de la senda costera naviega, desde la playa de Frejulfe hasta la playa de Navia, y además les facilitó el desplazamiento hasta el punto de inicio.



Mientras ellos comenzaban su recorrido por la costa, nosotros volvimos al autobús para continuar hasta Illano.

Llegamos al área recreativa de Folgueirou, nuestro punto de partida, situada junto a las conocidas piscinas de Illano. Es un espacio amplio y muy agradable, con abundante sombra, mesas, fuentes, cafetería y restaurante, perfecto para pasar allí unas horas. De hecho, fue allí mismo donde comimos durante la jornada de reconocimiento que habíamos realizado previamente.

Comenzamos a caminar por una pista que discurre entre pinos y que es, probablemente, el tramo menos atractivo del recorrido. Es un tramo sencillo que poco a poco nos va acercando al río Navia y al primer mirador, desde donde ya podemos contemplar el puente colgante. Allí aprovechamos para hacer la primera foto del grupo, aunque no conseguimos reunirnos todos porque algunos compañeros ya habían tomado cierta ventaja.


Desde ese punto continuamos descendiendo hasta llegar al puente colgante de Illano, que cruzamos disfrutando de las vistas que ofrece sobre el río Navia y las montañas que lo rodean. El puente tiene una longitud considerable y, mientras lo atravesábamos, aprovechamos para detenernos a contemplar el panorama desde allí, con unas vistas especialmente bonitas del río y de todo el entorno.



A partir de aquí comienza la parte más bonita de la ruta, aunque también empieza a hacerse algo más exigente. Dejamos atrás la pista y vamos atravesando pequeños pueblos y aldeas, alternando zonas abiertas con otras de bosque y diferentes puntos desde los que podemos contemplar el Navia desde lo alto. Y empiezan también los "repechinos" y alguna que otra rama con pinchos que nos recuerda que estamos caminando por un entorno algo menos acondicionado.


En Bullaso hicimos una primera parada para tomar un pequeño tentempié y descansar un rato. Habíamos esperado hasta llegar a la iglesia porque su soportal nos ofrecía un lugar perfecto para protegernos del sol. Allí, además, hay unos bancos donde pudimos sentarnos tranquilamente, tomar algo de fruta y reponer fuerzas antes de continuar.



Seguimos después hacia Lombatín, donde se encuentra uno de los lugares más interesantes del recorrido: el mirador de Tiracais. Su historia aparece explicada en un panel informativo situado en el propio mirador y también nos la había contado Gisela, presidenta del Grupo Amigos de Boal, que nos acompañó durante la ruta de reconocimiento y que, siendo de la zona, conoce perfectamente su historia y su entorno. Según nos explicó, Tiracais significa «tirar a los canes» en la fala de la zona.





El mirador cuenta además con un banco que fue construido por un vecino de Lombatín durante la pandemia. Aprovechando aquel periodo, decidió dedicar parte de su tiempo a realizar diferentes trabajos y mejoras en la aldea, y este banco es una de ellas. 

Un poco más adelante, ya dentro de la propia aldea, encontramos también otro de sus trabajos: un columpio colocado en plena ladera. Este fue uno de los puntos en los que nos detuvimos durante bastante tiempo, tanto para disfrutar de las vistas como para hacer fotos y vídeos. Entre el banco, el columpio y el paisaje que se contempla desde allí, es sin duda uno de los lugares más fotografiables de toda la ruta. Junto a él había además una pequeña zona preparada para los visitantes, con una piedra a modo de mesa, un libro, una hucha y algunos adornos donde poder dejar un recuerdo del paso por allí. Y así lo hicimos también nosotros: Yolanda escribió en el libro una pequeña nota sobre la visita de Pisasenderos.


Todo este tramo está además lleno de pequeños detalles que llaman la atención. Hay placas con textos escritos en fala, dibujos, piedras pintadas, calabazas decoradas y otros elementos que aparecen a lo largo del recorrido. Es el mismo trabajo que fue realizando este vecino de Lombatín durante aquellos meses de pandemia y que, además de mantenerle entretenido, ha conseguido darle un carácter muy particular a este tramo del camino.

Continuamos la marcha y fuimos dejando atrás Lombatín para adentrarnos de nuevo en zonas de bosque. La ruta ofrece bastante variedad de paisajes: desde las vistas sobre el río hasta los pequeños pueblos y las zonas boscosas, con abundante vegetación y árboles de todo tipo, entre ellos castaños, avellanos y numerosos frutales.


Parte del recorrido forma parte de la Senda del Navia y, ya en el tramo conocido como Camino de los Abuelos, nos adentramos en una zona de bosque antes de afrontar el final de la ruta. Fue allí, buscando la sombra, donde decidimos hacer la parada para comer.

Ya era bastante tarde y tocaba sentarse un rato. Buscamos un lugar de sombra y allí sacamos nuestros bocadillos para comer tranquilamente y descansar antes de afrontar los últimos kilómetros. Fue también en esta parada cuando Hernán repartió entre los compañeros las ya conocidas galletas de Celia, que, como siempre, volvieron a triunfar.

Después de la comida retomamos el camino hasta salir del sendero a la carretera. Justo en ese punto encontramos un arco de madera tallado que señaliza la Senda del Navia, Camino de los Abuelos y el PR, que indicaba que ya estábamos prácticamente en el final.

Desde allí continuamos por la carretera hasta el puente de Ciyua, que cruza sobre el embalse de Doiras y la presa.

Aquí teníamos cierta incertidumbre sobre si el autobús podría bajar hasta el mismo punto de final de ruta. El acceso es complicado para un vehículo tan grande y existía la posibilidad de que tuviéramos que caminar unos 800 metros por carretera, en ligera subida, hasta encontrarnos con él en la carretera general. Después de los kilómetros que llevábamos, no era precisamente el tramo que más ganas teníamos de añadir a la caminata.

Finalmente no fue necesario. El autobús pudo llegar hasta el mismo embalse de Doiras y allí nos recogió, así que pudimos subir directamente y poner rumbo a Navia.

El viaje de regreso nos tenía reservada una sorpresa. Habíamos disfrutado de una jornada de sol durante prácticamente todo el recorrido, pero cuando circulábamos entre Boal y Navia comenzó a caer una fuerte granizada. No fue simplemente una tormenta con algo de granizo: las bolas eran bastante grandes y llegaron a cubrir de blanco algunos puntos del paisaje.

En Navia nos reunimos de nuevo con el grupo que había realizado la alternativa por la costa. Ellos habían terminado su recorrido en la playa de Navia y, gracias nuevamente a Santos, habían podido comer en un restaurante. Ese día estaba siendo especialmente complicado encontrar sitio, ya que Navia se encontraba a tope con la celebración del Festival de la Sidra, pero consiguió que les atendieran y después pudieron aprovechar para pasear por la villa.

Cuando llegamos, después del viaje en autobús, también tuvimos tiempo para cambiarnos, refrescarnos y disfrutar de Navia antes de regresar. Algunos aprovecharon para dar un paseo, otros para tomar algo y cada uno organizó ese último rato como quiso. Y, aunque había pasado ya alrededor de una hora y media desde la granizada, todavía podían verse restos de las bolas de hielo por las calles de Navia.

Al final, la jornada ofreció distintas posibilidades para disfrutar del día: la ruta oficial por Illano y la alternativa por la costa, el bosque, el río Navia, los miradores, los pueblos y aldeas de la zona, el banco y el columpio de Lombatín, la comida al aire libre y la comida del grupo que se quedó en Navia. Y también tuvimos sol y una buena granizada, que puso la nota final a una jornada bastante completa.

Y es que el interior del occidente asturiano, aunque queda algo más alejado y quizá por eso no recibe en verano las grandes cantidades de visitantes que encontramos en otras zonas, tiene precisamente en esa menor afluencia uno de sus atractivos. Son lugares donde todavía se puede caminar con tranquilidad, disfrutar de la naturaleza y encontrarse con pueblos, bosques, ríos y paisajes sin las aglomeraciones que hay en otros puntos. Illano es un buen ejemplo de ello: una zona tranquila, con mucho por descubrir y con suficientes rincones y posibilidades como para disfrutar de una jornada tranquila.

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¡Hasta la próxima aventura!

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