viernes, 15 de mayo de 2026

LA COLLADINA, RUTA DEL ALBA Y... FINAL INESPERADO


 La ruta prevista para este día, en realidad, estaba programada inicialmente para el 11 de abril, pero las condiciones meteorológicas obligaron entonces a suspenderla. Después de toda la semana pendientes del cielo y viendo que las previsiones para el 9 de mayo tampoco eran especialmente prometedoras, decidimos intentarlo igualmente para no volver a quedarnos con las ganas. Y, viendo cómo terminó el día, la decisión fue acertada.

La mañana amaneció gris y con amenaza de lluvia, aunque por suerte el agua nos respetó durante las caminatas. La temperatura además fue perfecta para andar, especialmente en una zona como Redes, donde el paisaje y el sonido del agua terminan acompañándote prácticamente desde el primer momento.

Como estaba previsto, el grupo se dividió en dos rutas. Una parte optó por la clásica Ruta del Alba, perfecta para disfrutar del entorno sin tanta exigencia física. La otra mitad se animó con la subida a La Colladina y al pico La Carba, una ruta más dura, con bastante desnivel y algún tramo que exigía ir muy atentos.

PISASENDEROS EN RUTA DEL ALBA

PISASENDEROS EN PICO LA CARBA 1118M- LA COLLADINA

La parada del desayuno fue en el  polígono de Riaño, en el mismo lugar donde ya hemos parado otras veces cuando toca movernos por esa zona. Ese rato de café y conversación antes de empezar siempre sirve para desperezarse  y comentar cómo viene el día, aunque viendo el cielo todavía había quien no terminaba de confiar demasiado.

Ya en marcha, el Parque Natural de Redes volvió a sorprendernos para bien. Como estaba previsto, el grupo se dividió en dos rutas. Una parte optó por la clásica Ruta del Alba, más suave y conocida. Dado que era un grupo bastante numeroso, de más de veinte personas, el presidente decidió acompañarlos personalmente durante toda la jornada para que nadie tuviera que hacer la ruta por libre.




Los que se animaron con la subida a La Colladina y al pico La Carba, estuvieron  guiados por nuestro compañero Lino, que ya conocía perfectamente el recorrido tras haberlo realizado anteriormente.

PASO AÉREO EN LA COLLADINA

Tanto unos como otros disfrutaron de un paisaje espectacular. Los compañeros de la Ruta del Alba fueron acompañados durante gran parte del recorrido por el sonido constante del agua, que bajaba con fuerza por todas partes después de tantos días de lluvia. En la ruta de La Colladina, el comienzo también discurría junto al río, aunque enseguida empezó la ascensión, siempre progresiva y rodeados de bosque y vegetación. 

Durante la subida fuimos dejando atrás el valle poco a poco, ganando altura sin grandes descansos, pero con unas vistas cada vez más amplias hacia los embalses de Rioseco y Tanes. Hubo un punto especialmente bonito, en la majada La Gamonal, donde decidimos parar a reagruparnos, descansar un poco y recuperar fuerzas. Allí aprovechamos también para hacer una de las fotos de grupo del día, porque las vistas hacia las montañas y los embalses desde aquel lugar eran difíciles de ignorar.



   


                              MAJADA DE GAMONAL                                    

Continuamos ascendiendo hasta llegar al hito que marca el pico La Carba, a unos 1.118 metros de altitud. Allí, como era de esperar, tocó parada para fotos y para disfrutar un rato del paisaje antes de seguir avanzando.






PICO LA CARBA 1118 m.

Más adelante llegó probablemente el tramo más delicado de toda la ruta. Un paso corto pero bastante aéreo, de esos que obligan a concentrarse bien y donde unos fueron ayudando a otros para pasarlo con seguridad. Alguno reconoce que pasó un poco de miedo, aunque finalmente todo el grupo lo superó sin problema. Precisamente en ese punto, mientras avanzábamos con cuidado, apareció uno de los momentos más impresionantes del día: varios buitres planeando muy cerca de nosotros. Pasaban tan próximos que se podía apreciar perfectamente su impresionante tamaño.


Dificultad en el paso aéreo

Buitre

Después de ese tramo el paisaje cambió completamente. Se terminó la subida fuerte y empezamos a caminar por una zona mucho más abierta, entre praderías de un verde intensísimo, cabañas dispersas y senderos que se iban viendo a lo lejos zigzagueando entre las montañas. Una vez más, desde allí arriba el panorama que podíamos divisar, nos dejaba sin palabras.



El descenso exigió también ir atentos, sobre todo por la piedra suelta en algunos puntos, aunque por suerte no hubo ningún incidente y todos completamos la ruta sin problema. Y casi como si hubiera esperado a que termináramos, la lluvia empezó justo cuando regresábamos al punto de inicio. Cabe decir que no fue precisamente un chaparrón pequeño.

                                                   

La idea inicial era comer tranquilamente en el área recreativa de la Casa del Agua, en Rioseco, pero la lluvia, los truenos y hasta algún rayo hicieron imposible mantener el plan. Los compañeros de la Ruta del Alba, que ya habían llegado antes, estaban refugiados como podían bajo el tendejón de la bolera y de la Casa del Agua y  allí acabamos reuniéndonos todos para comer a cubierto.

Después llegó el debate... Con el día tan desapacible, había bastantes ganas de volver directamente para casa y saltarse la parada de refrigerio prevista en Pola de Laviana. El asunto incluso acabó sometido a votación en el autobús. El presidente dejó claro que, estando anunciado en el cartel, la parada seguía adelante salvo que hubiera una mayoría clarísima en contra. Finalmente, hacer la parada fue inevitable.

Así que llegamos a Pola de Laviana… y allí empezó otra historia completamente distinta.

Nada más bajar del autobús se escuchaba música y se veía una carpa enorme montada en el pueblo. Al principio pensamos que tendría relación con la Vuelta Ciclista a España Femenina, que precisamente era inicio y fin de etapa allí ese día, pero pronto descubrimos que en realidad se estaba celebrando una fiesta de asociaciones de personas mayores de Asturias organizada por FAMPA.

A partir de ahí el grupo empezó a desperdigarse: unos a las cafeterías, otros a las terrazas y otros, los más curiosos, se acercaron “solo a mirar” qué ambiente había dentro de la carpa. Y claro… pasó lo que tenía que pasar.

Entre bingo musical, DJ, baile y ambiente de fiesta, las camisetas naranjas de Pisasenderos no tardaron demasiado en hacerse notar. De hecho, el DJ acabó mencionando al grupo desde el escenario mientras varios compañeros ya estaban completamente integrados en la celebración y dándolo todo en la pista.

Y lo mejor de todo es que muchos de los que más disfrutaron aquella parada improvisada eran precisamente algunos de los que inicialmente querían marchar directos para casa porque “no merecía la pena parar con ese día”.

Por si faltaba algo, en mitad de todo aquello apareció también el presidente del Principado, Adrián Barbón, y por supuesto no faltó tampoco la correspondiente foto.

                                     

Al final, costó bastante más sacar al grupo de la carpa que subir hasta La Carba. Y eso que unos venían de una ruta con bastante desnivel y otros de caminar los 14 kilómetros de la Ruta del Alba. Pero ya se sabe cómo funciona Pisasenderos: uno sale pensando en una jornada tranquila de montaña y acaba muchas veces bailando en una fiesta que ni sabía que existía.

POLA DE LAVIANA

Sobre las seis de la tarde conseguimos reagrupar de nuevo al personal y emprendimos ya sí el regreso a casa, después de un día que tuvo un poco de todo: montaña, agua, vistas espectaculares, algo de adrenalina, lluvia de última hora… y un final completamente inesperado.


¡Hasta la próxima aventura!

Para ver la descripción de la ruta que seguimos: AQUÍ

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lunes, 11 de mayo de 2026

NACIMIENTO DEL RÍO EBRO (FONTIBRE) – CANTABRIA


Después de las dos últimas rutas en las que hemos tenido que esforzarnos un poco más de lo habitual, llega el momento de afrontar una nueva caminata mucho menos exigente. Cumpliendo con el compromiso de alternar rutas moderadas con rutas suaves, este próximo sábado disfrutaremos de una salida más asequible, aunque igualmente atractiva.

Si en las dos anteriores hemos disfrutado de impresionantes paisajes de montaña, en esta ocasión tendremos fabulosas vistas, no tan alpinas, pero sí de amplios valles y majadas abiertas en el horizonte. Además, contaremos con el atractivo añadido de contemplar la fuente donde nace el río Ebro en Fontibre, lugar que tantas veces nos explicaron en nuestros primeros años de escolarización.

Aunque esto del nacimiento del río en Fontibre, sin ser incierto, tiene un pequeño matiz que más adelante comentaré.

Para ello, nos desplazaremos el próximo sábado día 16 de mayo al pueblo de Fontibre, en el municipio de Hermandad de Campoo de Suso. Una vez allí, junto al centro de interpretación, dará comienzo la ruta.

Se trata de un recorrido semicircular de unos 10 km, con forma similar a una raqueta: repetiremos en ida y vuelta el “mango”, pero no el resto del recorrido. El desnivel positivo acumulado es de 181 metros y la dificultad es fácil. Será una caminata entretenida y accesible para cualquier persona, muy diferente a las anteriores, en las que si era necesario tener cierto hábito de caminar.

DESCRIPCIÓN DEL RECORRIDO

Comenzamos desde el área recreativa y centro de interpretación, caminando en llano por pista de tierra, rodeados de abundante vegetación. A los pocos minutos encontraremos una portilla que deberemos abrir y, por supuesto, dejar cerrada tras nuestro paso.

Seguimos en ligera subida, muy suave, por un paisaje abierto y verde. Tras unos 15 minutos, continuamos prácticamente en llano, con pequeños repechinos, disfrutando de amplias panorámicas.

Poco más adelante, aparecerá otra portilla con cierre de alambre, que como siempre hacemos, la dejaremos tal y como la encontramos. A partir de ese punto, el terreno pasará  a ser de hierba, con algún posible tramo  de barro si en los días previos  ha llovido, y también algún tramo de piedra irregular, aunque sin mayor dificultad.

Tras unos 45 minutos de marcha, saldremos  a una carretera tranquila, por la que caminaremos unos cinco minutos antes de tomar un sendero estrecho en ligera subida, rodeado de arbolado  que nos protegerá del sol, si es que sale

Después de unos 20 minutos, el camino se abre y, aproximadamente a la hora y media de caminata desde el inicio, llegamos a la Ermita de Cagigales, donde haremos una parada para el tentempié.

Reanudamos la marcha por la misma pista, cruzando un paso canadiense (precaución al pisar). Continuamos durante unos 30-40 minutos por terreno cómodo, con suaves subidas y bajadas, hasta toparnos con otra portilla. Tras cruzarla, afrontamos el único repechín destacable del día (unos 30 minutos), que nos llevará hasta la caseta/refugio de Cepelludo (968 m).

Aquí haremos una parada para reagruparnos, sacar la foto de grupo y disfrutar de maravillosas vistas: el valle que nos rodea, el pueblo de Reinosa, el embalse del Ebro y, más cerca, el pueblo de Salces que tenemos a nuestro pies.

Retomamos la ruta, pasando otra portilla, y comenzamos un tramo de subidas y bajadas por sendero estrecho entre abundante vegetación, predominando el avellano. Poco a poco nos adentramos en un frondoso bosque donde predomina el haya. Esa frondosidad, nos protegerá  nuevamente del sol durante un buen rato.

Tras aproximadamente una hora de caminata desde que dejamos el refugio, dejamos el tramo circular y retomamos el camino inicial (el “mango de la raqueta”) que ahora desandaremos en dirección hacia el punto de partida.

Antes de llegar, nos desviaremos a la derecha para acercarnos al nacimiento del río Ebro, objetivo principal de la jornada. Bajaremos suavemente durante unos minutos hasta la orilla y una vez alcanzada esta, pasearemos durante un  buen rato,  contemplando y disfrutando de este bonito entorno.

Es un lugar muy frecuentado, ya que se puede acceder fácilmente en coche, a diferencia de otros nacimientos de ríos que requieren caminata previa, como por ejemplo, el Cabra o Monasterio,  donde ya hemos estado.

APUNTE CULTURAL

Siempre hemos oído decir que el río Ebro nace en Fontibre. Esta afirmación es cierta, pero solo en parte. La llamada Fuentona es en realidad una surgencia kárstica donde reaparecen aguas filtradas previamente del río Híjar. Este rio, se filtra en el terreno unos 200 metros antes, entre Paracuelles, y Fontibre. Por ello, se puede decir que el Ebro tiene dos nacimientos:

  • Uno oficial: Fontibre
  • Otro hidrológicamente más preciso: en la falda del Pico Tres Mares, donde recoge aguas del deshielo del Alto Campoo

FINAL DE LA JORNADA

Tras la ruta, comeremos el bocadillo en el área recreativa. Después, tendréis  tiempo libre para pasear por el pueblo o tomar un café. Posteriormente, iniciaremos el regreso, no pudiendo determinar si habrá parada intermedia para tomar el refrigerio. 

 SALIDA

  • Gijón: 7:00
  • Sanatorio Carmen: 7:05
  • Viesques: 7:15
  • Quintueles 7.30

CUOTA

  • 16 € socios
  • 19 € no socios

Nota de interés: En esta ocasión, se incrementará la cuota de salida en  3 € a fin de poder afrontar el alto costa del transporte 1050 €. En el comunicado de cierre de temporada, os anunciaba que para los desplazamientos fuera del Principado, esta la incrementaríamos en 1€. Pero la realidad de la situación, hace inviable mantener lo anunciado. Desconozco como irá evolucionando este tema, y en que medida, nos veremos obligados a incrementar futuras cuotas de salida. Lo iremos viendo salida a salida.

Si te apetece acompañarnos, puedes contactar con Soraya (tel. 658 473 557) o a través del WhatsApp del Grupo.

Fdo.: Argimiro Blanco Sánchez
Presidente del Grupo de Montaña Pisasenderos
Quintueles – Asturias

 


viernes, 8 de mayo de 2026

LAGUNAS SOMEDANAS DESDE LA PERAL


Esta vez tocaba ruta por Somiedo, saliendo desde La Peral y con la idea de poder ver varias lagunas de alta montaña en un recorrido de ida y vuelta por el mismo camino. Un día metidos de lleno en ese paisaje tan característico de la zona: verde por todas partes, primavera en estado puro y algunos neveros que todavía aguantaban.

LA PERAL

Madrugamos bien y el cielo, indeciso, no terminaba de aclararse lo que nos hizo salir con la duda de cómo se iba a portar el día. Al final, fue saliendo mucho mejor de lo que parecía y se quedó  una jornada ideal para caminar.

Hicimos parada para desayunar en Cornellana, momento de coincidir con los compañeros y comentar cómo venía el día antes de seguir puesto que todavía quedaba un buen tramo de bus. Cruzando el Puerto de Somiedo ya empezaron a asomar las primeras vistas, que nos hicieron mirar por la ventana sin perder detalle e ir anticipando lo que estaba por venir.

Llegamos a La Peral y, nada más bajar del bus, surgió el “avistamiento”: juraríamos haber visto un oso con su cría en la ladera. Alguien señaló dos puntitos negros que se movían, uno más grande y otro más pequeño. Nos quedamos mirando, dudando, dándole vueltas, intentando confirmar… pero al final nos fuimos sin saber si realmente estaban allí. ¿Realidad o ganas acumuladas? Nunca lo sabremos, pero la ilusión de pensar que empezábamos la caminata viendo osos y sin más equipo que las ganas, desde luego que no faltó.



Con eso arrancamos la ruta, y desde el principio el entorno acompañaba: neveros todavía aguantando, la primavera muy presente, con piorno, brezo y los abedules repartidos por toda la zona. El camino de ida venía en subida constante, de las que te hacen entrar en calor desde el principio e ir despojándote de capas de ropa, pero el grupo fue a buen ritmo y sin problema. Una vez más demostrando el estupendo estado de forma en el que están todos.





La primera parada fue en un abrevadero que encontramos en el camino, buen sitio para reagrupar, picar algo y descansar un poco tras el repechín superado. Entre risas y comentarios apareció hasta un mazo para abrir nueces. Este grupo siempre preparado para todo, no nos falta detalle. En esas mochilas de ataque aparecen artilugios de lo más inesperado. Aprovechando el paisaje tipicamente somedano que podíamos ver desde allí, con las montañas alrededor y algunas cumbres todavía con restos de nieve, decidimos hacer también la foto de grupo antes de continuar, que todavía quedaba un tramo por delante.



Al poco de retomar la caminata, empezaron a aparecer las lagunas. No todas tenían agua, pero las que sí tenían pudimos contemplarlas, fotografiarlas y bordearlas mientras continuábamos nuestro camino. Tenían un aire muy especial, muy bucólico; encontrárnoslas así, de repente, fue algo muy sorprendente y agradable. Entre unas y otras tocó atravesar una zona de brezo bastante cerrada, con el sendero casi tapado, avanzando como se podía, apartando ramas, intentando no perder de vista al compañero más próximo y buscando por dónde pasar hasta salir de nuevo a terreno más abierto.



En el entorno de la última laguna paramos a comer, sentados en el suelo, pendientes del cielo, que iba cambiando por momentos, y también de no llevarnos ninguna garrapata de recuerdo. Fue una parada rápida y enseguida nos pusimos en marcha de nuevo porque amenzaba lluvia. Iniciamos la vuelta por el mismo camino de ida, ya en descenso y repitiendo el paso por el brezo, que volvió a exigir un poco de paciencia.


Al llegar al pueblo la idea era clara, acercarnos al Mirador del Príncipe, pero justo antes apareció una terraza en el sitio justo imposible de ser ignorada, por lo tanto, lo que pasó después fue fácil de adivinar: los primeros en llegar se acomodaron, y el resto fuimos cayendo uno a uno según íbamos apareciendo, sin demasiada resistencia. Entre la cerveza, los pinchos y unos dulces que eran del estilo de "las orejas" típicas del carnaval, nos  encontrábamos tan a gusto que casi olvidamos que nos faltaba la parada imprescindible en el mirador.


Después de este parón tan bien aprovechado, ya sí nos acercamos al mirador. Un lugar en el que  hay que parar, mirar alrededor y disfrutar con calma del momento y de las vistas porque son espectaculares.. En este mirador, es habitual ver personas equipadas con prismáticos u otros dispositivos de observación intentando avistar osos. En nuestro caso el único que encontramos fue una pequeña figura en una casa del pueblo. Habrá que seguir intentándolo.

Una vez ya cumplidos todos nuestros objetivo del día -caminata, lagunas y mirador-, regresamos al punto de inicio, con el bus esperándonos en el mismo sitio donde por la mañana habíamos estado mirando la ladera creyendo ver oso y osito y por supuesto... volvió el tema. Miradas hacia arriba, búsqueda rápida y ni rastro de aquellos dos puntitos negros. Habían desaparecido. Así que al final, igual nuestros "avistadores oficiales" no iban tan desencaminados.

Al final pasamos el día entre caminata, risas, alguna que otra batalla con el brezo y mucho tiempo  disfrutando de las maravillas de este precioso concejo, que nunca defrauda.

Osos no vimos… o al menos no podemos demostrarlo. 🐻🐻


¡Hasta la próxima aventura!

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VIDEO: INSTAGRAM


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