domingo, 16 de agosto de 2026

ILLANO: UNA JOYA DEL OCCIDENTE ASTURIANO



El pasado sábado 8 de Agosto, nos desplazamos hasta el occidente asturiano para realizar la ruta del puente colgante de Illano. Como es habitual en nuestras salidas, también había una ruta alternativa para aquellas personas que prefirieron no arriesgarse a realizar un recorrido de dificultad moderada, con casi 16 kilómetros y 484 metros de desnivel positivo, en una jornada en la que además estaba previsto bastante calor.

Salimos, como viene siendo habitual, bastante temprano, ya que el trayecto en autobús hasta Illano es largo. Después de pasar por Boal todavía nos quedaban unos 24 kilómetros por una carretera muy sinuosa, con numerosas curvas y que además se encuentra en obras en algunos tramos por los trabajos de mejora y ensanchamiento. Por eso, el viaje se hizo con algo más de precaución de lo habitual, teniendo en cuenta además las dimensiones del autobús.

Antes de continuar hacia Illano hicimos la parada para desayunar en Navia, donde nos esperaba, como siempre que pasamos por la zona, nuestro amigo Santos, presidente del Club de Montaña Peña Furada. Allí se quedó el pequeño grupo que había elegido la alternativa y Santos se encargó de acompañarlos. Les propuso realizar el segundo tramo de la senda costera naviega, desde la playa de Frejulfe hasta la playa de Navia, y además les facilitó el desplazamiento hasta el punto de inicio.



Mientras ellos comenzaban su recorrido por la costa, nosotros volvimos al autobús para continuar hasta Illano.

Llegamos al área recreativa de Folgueirou, nuestro punto de partida, situada junto a las conocidas piscinas de Illano. Es un espacio amplio y muy agradable, con abundante sombra, mesas, fuentes, cafetería y restaurante, perfecto para pasar allí unas horas. De hecho, fue allí mismo donde comimos durante la jornada de reconocimiento que habíamos realizado previamente.

Comenzamos a caminar por una pista que discurre entre pinos y que es, probablemente, el tramo menos atractivo del recorrido. Es un tramo sencillo que poco a poco nos va acercando al río Navia y al primer mirador, desde donde ya podemos contemplar el puente colgante. Allí aprovechamos para hacer la primera foto del grupo, aunque no conseguimos reunirnos todos porque algunos compañeros ya habían tomado cierta ventaja.


Desde ese punto continuamos descendiendo hasta llegar al puente colgante de Illano, que cruzamos disfrutando de las vistas que ofrece sobre el río Navia y las montañas que lo rodean. El puente tiene una longitud considerable y, mientras lo atravesábamos, aprovechamos para detenernos a contemplar el panorama desde allí, con unas vistas especialmente bonitas del río y de todo el entorno.



A partir de aquí comienza la parte más bonita de la ruta, aunque también empieza a hacerse algo más exigente. Dejamos atrás la pista y vamos atravesando pequeños pueblos y aldeas, alternando zonas abiertas con otras de bosque y diferentes puntos desde los que podemos contemplar el Navia desde lo alto. Y empiezan también los "repechinos" y alguna que otra rama con pinchos que nos recuerda que estamos caminando por un entorno algo menos acondicionado.


En Bullaso hicimos una primera parada para tomar un pequeño tentempié y descansar un rato. Habíamos esperado hasta llegar a la iglesia porque su soportal nos ofrecía un lugar perfecto para protegernos del sol. Allí, además, hay unos bancos donde pudimos sentarnos tranquilamente, tomar algo de fruta y reponer fuerzas antes de continuar.



Seguimos después hacia Lombatín, donde se encuentra uno de los lugares más interesantes del recorrido: el mirador de Tiracais. Su historia aparece explicada en un panel informativo situado en el propio mirador y también nos la había contado Gisela, presidenta del Grupo Amigos de Boal, que nos acompañó durante la ruta de reconocimiento y que, siendo de la zona, conoce perfectamente su historia y su entorno. Según nos explicó, Tiracais significa «tirar a los canes» en la fala de la zona.





El mirador cuenta además con un banco que fue construido por un vecino de Lombatín durante la pandemia. Aprovechando aquel periodo, decidió dedicar parte de su tiempo a realizar diferentes trabajos y mejoras en la aldea, y este banco es una de ellas. 

Un poco más adelante, ya dentro de la propia aldea, encontramos también otro de sus trabajos: un columpio colocado en plena ladera. Este fue uno de los puntos en los que nos detuvimos durante bastante tiempo, tanto para disfrutar de las vistas como para hacer fotos y vídeos. Entre el banco, el columpio y el paisaje que se contempla desde allí, es sin duda uno de los lugares más fotografiables de toda la ruta. Junto a él había además una pequeña zona preparada para los visitantes, con una piedra a modo de mesa, un libro, una hucha y algunos adornos donde poder dejar un recuerdo del paso por allí. Y así lo hicimos también nosotros: Yolanda escribió en el libro una pequeña nota sobre la visita de Pisasenderos.


Todo este tramo está además lleno de pequeños detalles que llaman la atención. Hay placas con textos escritos en fala, dibujos, piedras pintadas, calabazas decoradas y otros elementos que aparecen a lo largo del recorrido. Es el mismo trabajo que fue realizando este vecino de Lombatín durante aquellos meses de pandemia y que, además de mantenerle entretenido, ha conseguido darle un carácter muy particular a este tramo del camino.

Continuamos la marcha y fuimos dejando atrás Lombatín para adentrarnos de nuevo en zonas de bosque. La ruta ofrece bastante variedad de paisajes: desde las vistas sobre el río hasta los pequeños pueblos y las zonas boscosas, con abundante vegetación y árboles de todo tipo, entre ellos castaños, avellanos y numerosos frutales.


Parte del recorrido forma parte de la Senda del Navia y, ya en el tramo conocido como Camino de los Abuelos, nos adentramos en una zona de bosque antes de afrontar el final de la ruta. Fue allí, buscando la sombra, donde decidimos hacer la parada para comer.

Ya era bastante tarde y tocaba sentarse un rato. Buscamos un lugar de sombra y allí sacamos nuestros bocadillos para comer tranquilamente y descansar antes de afrontar los últimos kilómetros. Fue también en esta parada cuando Hernán repartió entre los compañeros las ya conocidas galletas de Celia, que, como siempre, volvieron a triunfar.

Después de la comida retomamos el camino hasta salir del sendero a la carretera. Justo en ese punto encontramos un arco de madera tallado que señaliza la Senda del Navia, Camino de los Abuelos y el PR, que indicaba que ya estábamos prácticamente en el final.

Desde allí continuamos por la carretera hasta el puente de Ciyua, que cruza sobre el embalse de Doiras y la presa.

Aquí teníamos cierta incertidumbre sobre si el autobús podría bajar hasta el mismo punto de final de ruta. El acceso es complicado para un vehículo tan grande y existía la posibilidad de que tuviéramos que caminar unos 800 metros por carretera, en ligera subida, hasta encontrarnos con él en la carretera general. Después de los kilómetros que llevábamos, no era precisamente el tramo que más ganas teníamos de añadir a la caminata.

Finalmente no fue necesario. El autobús pudo llegar hasta el mismo embalse de Doiras y allí nos recogió, así que pudimos subir directamente y poner rumbo a Navia.

El viaje de regreso nos tenía reservada una sorpresa. Habíamos disfrutado de una jornada de sol durante prácticamente todo el recorrido, pero cuando circulábamos entre Boal y Navia comenzó a caer una fuerte granizada. No fue simplemente una tormenta con algo de granizo: las bolas eran bastante grandes y llegaron a cubrir de blanco algunos puntos del paisaje.

En Navia nos reunimos de nuevo con el grupo que había realizado la alternativa por la costa. Ellos habían terminado su recorrido en la playa de Navia y, gracias nuevamente a Santos, habían podido comer en un restaurante. Ese día estaba siendo especialmente complicado encontrar sitio, ya que Navia se encontraba a tope con la celebración del Festival de la Sidra, pero consiguió que les atendieran y después pudieron aprovechar para pasear por la villa.

Cuando llegamos, después del viaje en autobús, también tuvimos tiempo para cambiarnos, refrescarnos y disfrutar de Navia antes de regresar. Algunos aprovecharon para dar un paseo, otros para tomar algo y cada uno organizó ese último rato como quiso. Y, aunque había pasado ya alrededor de una hora y media desde la granizada, todavía podían verse restos de las bolas de hielo por las calles de Navia.

Al final, la jornada ofreció distintas posibilidades para disfrutar del día: la ruta oficial por Illano y la alternativa por la costa, el bosque, el río Navia, los miradores, los pueblos y aldeas de la zona, el banco y el columpio de Lombatín, la comida al aire libre y la comida del grupo que se quedó en Navia. Y también tuvimos sol y una buena granizada, que puso la nota final a una jornada bastante completa.

Y es que el interior del occidente asturiano, aunque queda algo más alejado y quizá por eso no recibe en verano las grandes cantidades de visitantes que encontramos en otras zonas, tiene precisamente en esa menor afluencia uno de sus atractivos. Son lugares donde todavía se puede caminar con tranquilidad, disfrutar de la naturaleza y encontrarse con pueblos, bosques, ríos y paisajes sin las aglomeraciones que hay en otros puntos. Illano es un buen ejemplo de ello: una zona tranquila, con mucho por descubrir y con suficientes rincones y posibilidades como para disfrutar de una jornada tranquila.

PUBLICACIÓN INSTAGRAMi

¡Hasta la próxima aventura!

Video:



Para ver la descripción de la ruta e itinerario que seguimos: AQUÍ

Si quieres estar al día de todas nuestras salidas, síguenos en FACEBOOK  e  INSTAGRAM


jueves, 13 de agosto de 2026

FOCES DEL PINO (CONCEJO DE ALLER)

 


Ruta alternativa a la que transcurre entre Pola del Pino y Felechosa, pasando por el hayedo de Coalnegro, propuesta como ruta principal para ese día 

https://pisasenderos.blogspot.com/2026/08/pola-del-pino-hayedo-de-coalnegro.html

El próximo 6 de septiembre de 2026 afrontaremos una bonita ruta, como complemento alternativo para que aquellos que caminan un poco menos y quizás pueda parecerles excesiva la ruta principal puedan acompañarnos y disfrutar  de una entretenida y asequible ruta, más liviana que la principal, pero igualmente interesante.

Se trata de disfrutar de las Foces del Pino, ubicadas en el concejo de Aller y declaradas Monumento Natural en el año 2001 por el Principado de Asturias. Es un lugar de gran interés paisajístico, geológico y cultural, por donde discurre una antigua calzada romana que antaño daba paso al Puerto de Vegarada.

Una vez hayamos desayunado, nos dirigiremos directamente al pueblo de El Pino, situado en la misma carretera general que conduce al Puerto de San Isidro. Poco antes, habremos dejado en Pola del Pino (Pola Vieya) a los compañeros que realizarán la ruta principal.

Una vez llegados al pueblo de El Pino, comenzaremos la caminata que os he seleccionado como alternativa para este día. Consistirá en realizar un recorrido lineal de ida y vuelta de apenas unos 8 kilómetros, por una cómoda senda en permanente subida, aunque de manera muy suave y con un firme bastante bueno donde pisar, salvo en el último tramo, cuando ya nos hayamos adentrado en el desfiladero.

Ahí sí tendremos que caminar sobre un terreno totalmente empedrado y en línea ascendente, aunque la pendiente seguirá siendo muy suave. El hecho de ir contemplando las hermosas hoces hará que prácticamente nos olvidemos de que estamos subiendo. En todo caso, serán tan solo unos 400 metros de desfiladero.

La dificultad creo que podremos considerarla fácil, con un desnivel positivo acumulado de aproximadamente 350 metros.

Nada más dar los primeros pasos, nos meteremos en el PR AS-31 y cruzaremos de inmediato el puente sobre el río San Isidro. Poco después llegaremos al Molín de Peón, un antiguo molino hoy restaurado, donde también existe un vivero de truchas.

Justo allí giraremos hacia la izquierda y cruzaremos de nuevo otro puente, esta vez sobre el río Valmartín, para continuar caminando por la misma senda, siempre en línea suavemente ascendente.

Según vayamos avanzando, iremos contemplando hermosas praderas y diferentes árboles autóctonos, como castaños, avellanos y robles, entre otros, hasta llegar a las Foces del Pino, objetivo de la ruta alternativa que os propongo.

Se trata de un hermoso desfiladero de algo menos de 400 metros de longitud, por donde bajan con muchísima fuerza las aguas del río Valmartín, originando hermosas cascadas de gran belleza que, sin duda alguna, merece la pena contemplar.

Después de aproximadamente una hora y media de caminata, llegaremos a las Foces. Cruzaremos un puente de piedra y nos adentraremos de lleno en el desfiladero.

En ese momento estaremos a unos 1.000 metros de altitud. Una vez hayamos atravesado y contemplado su hermosísima belleza, nos detendremos un momento para realizar el habitual avituallamiento de mitad de ruta.

Tan pronto hayamos descansado un poco y tomado el tentempié, emprenderemos el camino de vuelta por el mismo recorrido que hemos realizado a la ida.

Tanto en la subida como en la bajada del desfiladero, nos encontraremos con una portilla de madera que el último en pasar deberá cerrar, para evitar que pueda escapar el supuesto ganado que pudiera estar pastando por la zona.

Una aclaración sobre el nombre

Incomprensiblemente, en muchos enlaces de Google se menciona la toponimia “Foces del Río Pino”, y eso es un error. El río que discurre por dichas foces no es el río Pino, sino el río Valmartín.

De ahí que mucha gente hable de las “Foces del Río Pino” en lugar de las Foces del Pino”, que es lo correcto, tal y como se contempla en las guías oficiales de montaña editadas por el Concejo de Aller y en la catalogación oficial como Monumento Natural realizada por el Principado de Asturias.

Nota importante

Si bien la pista por la que discurrirá nuestro recorrido será muy cómoda de superar, tanto en el ligero ascenso de ida como en el descenso de vuelta, una vez que la dejemos y crucemos el puente que nos adentra en el desfiladero, deberemos tener muy en cuenta que el piso es totalmente empedrado.

Probablemente, casi con toda seguridad, el firme estará húmedo o mojado, ya que en esa zona apenas entra el sol.

Máxima precaución, por tanto, sobre todo durante la bajada.

Finalizada la caminata, nos uniremos al resto del grupo en el propio pueblo de El Pino y, ya todos juntos, nos iremos al Bar/Merendero de Casa Kiko, donde degustaremos una buena comida.

Los horarios de salida, así como la forma de proceder para apuntarse y seleccionar el menú elegido, podréis verlos en la reseña de la ruta principal.

 

Fdo. Argimiro Blanco Sánchez
Grupo de Montaña Pisasenderos
Quintueles


POLA DEL PINO – HAYEDO DE COALNEGRO – FELECHOSA

 

El próximo domingo 6 de septiembre nos pondremos de nuevo en movimiento con la intención de realizar otra de las muchísimas y bonitas rutas que venimos disfrutando a lo largo del año. En esta ocasión nos acercaremos al pueblo de Pola del Pino (La Pola Vieya), antigua capital del concejo de Aller, cuya capitalidad ostenta hoy Cabañaquinta.

Una vez lleguemos, daremos comienzo a la ruta del día, que nos llevará desde Pola del Pino hasta Felechosa. Realizaremos un recorrido semicircular de unos 9,5 km, con una dificultad moderada y un desnivel positivo acumulado de 423 metros.

Nada más bajar del autobús comenzaremos a caminar por el centro del pueblo en ligera subida durante unos cinco minutos. Al inicio del recorrido encontraremos dos fuentes y otra más al final de la ruta.

Tras esos primeros pasos sobre asfalto, afrontaremos el primer repechín del día, alternando con algún falso llano, sobre un firme empedrado que recuerda a una antigua calzada romana. Aunque el terreno no resulta excesivamente incómodo, conviene caminar con atención mientras nos acompaña el agradable sonido del río Rozaliego, que nos irá escoltando durante buena parte del ascenso.

Después de unos 30 o 40 minutos de caminata abandonaremos momentáneamente la pista para recorrer un estrecho sendero de tierra, de unos 200 metros de ida y otros tantos de vuelta, que nos llevará hasta la cascada (pinganón) de Castro, con sus impresionantes 80 metros de caída. Aunque estaremos ya saliendo del verano, y por ello, desconozco el caudal de agua que podremos encontrar.

Tras contemplar esta primera cascada retomaremos la senda empedrada para afrontar el segundo repechín/on, o la continuación del primero, según se quiera ver. Este tramo será algo más exigente, con una subida continua y prácticamente sin falsos llanos que nos permitan recuperar el aliento.

Después de otros 40 o 50 minutos de ascenso constante, que seguramente nos costará un poco por la inclinación del terreno, nos desviaremos a la derecha para avanzar durante unos diez minutos por un camino de tierra, en ligera bajada y con alguna piedra suelta.

Superado este corto tramo, volveremos a desviarnos unos minutos para acercarnos a la cascada (pinganón) de Txarín. Para llegar hasta ella será necesario recorrer un pequeño sendero de ida y vuelta, de unos diez minutos en total (ida y vuelta), algo pendiente y pedregoso, pero perfectamente asumible con la ayuda de los bastones.

Visitada esta segunda cascada, que al igual que la anterior podrá llevar más o menos agua dependiendo de las lluvias caídas en los días previos, continuaremos por la pista. Enseguida tendremos que vadear un pequeño arroyo o, si preferimos no mojarnos, cruzarlo por un rudimentario puente de madera construido por un vecino. Conviene hacerlo con precaución.

A partir de ahí seguiremos ascendiendo por una pista de tierra, con menos piedra y una pendiente más llevadera que la anterior. A diferencia del segundo repechín/on, aquí sí encontraremos algunos falsos llanos, especialmente a partir de los veinte minutos de marcha, justo cuando comenzaremos a adentrarnos en el hayedo de Coalnegro, probablemente el tramo más bonito de toda la ruta.

Una vez dentro del hayedo caminaremos prácticamente en llano, con alguna ligera bajada, disfrutando de un bosque espectacular. Muchos de sus árboles son auténticas esculturas naturales que invitan a detenerse para fotografiarlas. Caminar por este entorno será un auténtico remanso de paz y tranquilidad, permitiéndonos olvidar durante un buen rato el esfuerzo realizado en la subida.

Al cabo de unos cuarenta minutos iremos abandonando poco a poco este magnífico paraje para acercarnos a la collada de Linares (ojo con los helechos: pueden albergar garrapatas), punto más alto de la ruta.

Desde allí podríamos continuar unos minutos más para ascender a la cumbre del Coalnegro, de 1.220 metros de altitud, cima que tuve la suerte de alcanzar hace aproximadamente un año junto a algunos amigos montañeros, en petit comité.

Sin embargo, su ascensión presenta una pendiente muy fuerte y un importante desnivel en muy poca distancia, por lo que no resulta adecuada para nuestro grupo. Completar la ruta prevista ya supone un esfuerzo considerable y un mérito más que suficiente. Por ese motivo no he considerado oportuno incluir esa subida en la actividad. Quizá podamos plantearla en otra ocasión.

Lo más recomendable será, por tanto, dar por finalizado el ascenso en la collada de Linares y comenzar el descenso. Puede que para algunos participantes esta bajada resulte incluso más exigente que la subida.

Nada más abandonar la collada tomaremos una pista que ya no dejaremos hasta llegar a Felechosa. El primer tramo del descenso resulta especialmente agradable, con magníficas panorámicas de un paisaje intensamente verde. No en vano, el concejo de Aller es, probablemente, uno de los más ricos en agua de todo el Principado.

A medida que vayamos perdiendo altura, el paisaje se volverá algo más monótono. La pista desciende de forma continuada, alternando pendientes más o menos pronunciadas, tramos de piedra suelta donde habrá que extremar la precaución para evitar resbalones y otros de hormigón, especialmente duros para las rodillas. Tampoco faltarán algunos falsos llanos y pequeñas subidas.

Debo reconocer que este último tramo, que nos llevará aproximadamente una hora completar, puede resultar casi tan exigente como la propia subida. Finalmente llegaremos al pueblo de Felechosa, donde daremos por concluida la marcha del día.

Una vez en el pueblo lo cruzaremos y, tras caminar unos metros más, subiremos al autobús que nos estará esperando en las afueras para desplazarnos hasta Los Llanos, donde espero disfrutemos de una buena comida y una sobremesa con baile, que sé que tanto os gusta.

La comida será en el Bar-Merendero Cherón Casa Kiko, establecimiento que ya visitamos el 29 de junio del año pasado, aunque entonces únicamente hicimos una parada para tomar un refrigerio. Por cierto, me costó muchísimo sacaros de allí y conseguir que subierais al autobús. La lluvia que comenzó a caer en aquel momento fue, sin duda, mi mejor aliada.

Ruta alternativa

En mi opinión, la ruta principal es perfectamente asumible para la mayoría de nuestros caminantes. No obstante, quienes lo deseen podrán realizar la ruta de Las Foces del Pino (PR-AS 31), declaradas Monumento Natural y conocida por muchos de los veteranos del grupo, ya que la incluimos en la programación al inicio de nuestra andadura. (VER EN RESEÑA APARTE)

Menú:

  • Primer plato: pote asturiano o arroz con pollo y costillas.
  • Segundo plato: caldereta de cordero o escalopines.
  • Postre, café y bebida (agua y vino con gaseosa; no se incluyen refrescos).

Al solicitar plaza, deberéis indicar vuestra elección de menú

Cuota de participación: incluido transporte y menú: 38 € socio / 41 € no socio

Horario de Salida: Quintueles 7,30 h– Viesques 7,45 h – Campos 7,55 h – Begoña 8,00 h

Las solicitudes de plaza,  deberán realizarse a través del WhatsApp del grupo o a través de  nuestra compañera Soraya (tel. 658 473 557).

Fdo.: Argimiro Blanco Sánchez
Presidente del Club Deportivo G.M. Pisasenderos
Quintueles – Villaviciosa


lunes, 10 de agosto de 2026

EQUIPO DEPORTIVO GRUPO DE MONTAÑA “PISASENDEROS” – QUINTUELES (LIBRO DE FIESTAS SAN BARTOLOMÉ 2026)

El tiempo va pasando: ocho años ya desde junio de 2018, cuando comenzamos a dar nuestros primeros pasos, y el Grupo Pisasenderos sigue avanzando más vivo que nunca. Hacemos amigos por doquier y dejamos huella allá donde vamos, representando a nuestro pueblo, Quintueles, acompañados por muchísimos amigos y amigas de Gijón y de otros muchísimos lugares, que se acercan a nuestro pueblo dispuestos a disfrutar de la naturaleza y a conocer, con nosotros, majestuosas montañas y pueblos recónditos.

La gran afluencia de senderistas que se acercan a nuestro grupo no es fruto de la casualidad. Se debe, sin duda alguna, a la labor totalmente desinteresada que realiza un voluntarioso equipo de colaboradores, con el objetivo de mantener activa una actividad tan lúdica, social, deportiva y saludable como el senderismo, convirtiéndola sin duda, muy necesaria. Transmitir este mensaje positivo y llevarlo a cabo de forma habitual motiva que cada día más personas, atraídas por tan loable motivo, se unan a nosotros.

Tal es el número de personas que últimamente desea unirse a Pisasenderos, que empezamos a tener problemas de logística. A pesar de este pequeño impedimento, que vamos resolviendo con un mínimo de criterio, conseguimos que todos nuestros acompañantes, se sienten privilegiados. Salir a disfrutar de la naturaleza con regularidad y realizar esta bondadosa actividad en tan positiva compañía, mejora sin duda, el bienestar emocional y físico y despeja la mente como ninguna otra actividad puede hacerlo.

Dentro de este ambiente tan agradable que se va forjando, superamos objetivos, acumulamos anécdotas que con el tiempo se vuelven imborrables y, lo mejor de todo, creando una gran amistad y camaradería.

Viajes y actividades destacadas

En nuestra principal actividad, cabe destacar el viaje extraordinario que realizamos siempre en junio, recordando que en ese mes Pisasenderos comenzó su andadura y que, por tanto, es el mes de nuestro aniversario. En esta ocasión, 68 personas, máximo posible por la capacidad del bus, disfrutamos de un bonito viaje de tres días por Burgos y la comarca de Las Merindades, cuna histórica de Castilla, alternando paseos, caminatas y visitas culturales.

Comenzamos con la visita al Monumento Natural “Ojo de Guareña”, recorrimos los pueblos medievales de Frías (considerado uno de los pueblos más bonitos de España) y Tobera, donde admiramos sus espectaculares cascadas,  realizando un entretenido paseo para poder contemplarlas desde todos los ángulos posibles. También nos acercamos a Orbaneja del Castillo, visitando la cueva del agua y su impresionante cascada que atraviesa todo el pueblo. Y  a su vez, realizamos una cómoda caminata bordeando el Cañón del Ebro. Para culminar, visitamos el Museo de la evolución Humana en Burgos, y los Yacimientos de Atapuerca, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que alberga la mayor concentración de restos humanos y fósiles del Pleistoceno en toda Europa.

En la última edición  de este libro, reseñé que habíamos realizado un sinfín de rutas de montaña y sendas costeras. Este año, hemos seguido la misma estela. Y por ello, hemos seguido conociendo pueblos medio olvidados, apenas habitados, en lo más alejado de la civilización, cada uno con su encanto. Pueblos que probablemente nunca habríamos visitado de no ir en grupo. También hemos seguido visitando museos y centros etnográficos que recrean nuestra historia. Hemos igualmente, disfrutado de agradables comidas junto a chimeneas en refugios de montaña, en reconocidos restaurantes o en chigres de pueblo.

Cerramos el año, celebrando en el campo de Golf de la  Llorea,  nuestra comida de Navidad, acompañados de 150 amigos/as y vecinos/as del pueblo, y otros muchos lugares, que quisieron acompañarnos en ese día tan especial. Y por supuesto, no podríamos dejar de cumplir, con el  principal ritual, del montañero, como es, colocar el Belén de Cumbres. En esta ocasión,  acompañados por nuestros amigos del GM Peña Furada de Navia.

Si el año pasado realizamos en dos ocasiones el Camino de Santiago (Sarria-Santiago y Santiago-Muxía), este año nos aventuramos, y nos hemos ido un poco más lejos: Comenzamos en Oporto y finalizamos en Tuy. A últimos de Septiembre volveremos a Tuy para seguir hasta Santiago, dando por completado el Camino Portugués.

Otra atrevida experiencia fue acercarnos al país vecino, Marruecos, para realizar caminatas por el Alto Atlas. Tres meses después regresamos para explorar el desierto de Erg Chegaga, fronterizo con Argelia. Que nuestro modesto grupo se convirtiera en internacional no lo pronosticaba ni el más optimista; sin embargo, así fue, y todos los participantes recordarán estos viajes como inolvidables, por las experiencias, los paisajes y el trato exquisito de nuestros anfitriones, encabezados por Mohamed y su familia. Ver nuestras camisetas color coral/naranja con el nombre de Quintueles en el pecho fuera de nuestras fronteras, debería sentirnos muy orgullos.

Rutas programadas y rutinarias disfrutadas a lo largo del año

  • Senda Quebrada en Cantabria (primera y segunda parte) con baño colectivo en algunas de sus playas.
  • Subida de Espinama a Aliva, recompensada con comida en el refugio en pleno Macizo Central de Picos de Europa.
  • Entorno de Oseja de Sajambre y Senda del Arcediano, igualmente dentro del   Parque Nacional de Picos de Europa.
  • Lagos Ausente y lago Isoba, dentro del Parque Regional de  Riaño, rematando con fiesta y baile en los Llanos, Casa  Kiko, Concejo de Aller.
  • Bosques de Valgrande y Mofusu, con comida y baile en el Centro Social de Pola de Lena, acompañando a sus mayores que tanto agradecieron.
  • Senda fluvial del río Deva y  rio Nansa, Senda costera Ribadesella- Playa de la Espasa.
  • Travesía Internacional Naviega con otros 2000 participantes, donde Pisasenderos vuelve a ser protagonista indiscutible
  • Coronación del Picu Pistola con nuestros amigos de Navia, colocando en lo más alto,  nuestro 8º Belén de Cumbres.
  • Molinos de Bimenes y  Covarones del río Tuernes - Senda del rio Ñora,
  • Forcón de los Ríos,  con visita al museo “Casa  de Sargadelos”, y Cascada de Semeira  con comida en Santalla de Oscos
  • Picu Cayón, Picu la Colladina, Ruta del Aba y Torreón de Valdemorey. La tres últimas por el Parque Natural de Redes.
  • Lagunas del Páramo (Parque Natural de Somiedo). Nacimiento del río Ebro, visitando su centro de interpretación en Fontibre
  • Entorno del embalse de Casares en Geras de Gordón, Puente colgante de Illano.

Agradecimientos

Mi  agradecimiento personal a la Comisión de Fiestas de San Bartolomé por permitirme un año más dar visibilidad a nuestro trabajo en equipo. Así como a las empresas que modestamente colaboran con nosotros: Ayto. de Villaviciosa, Almacenes Roymo, Autos Sama, Autoescuela Costa Verde, Federópticos Faidel, Fundación Gijón Rural, Loterías El Búho de la Suerte, Planchastur, Rte. la Hacienda (La Llorea), Rte/Parrilla Isidro, Sidrerías el Mallu y Viveros Runza.

Fdo. Argimiro Blanco Sánchez

Presidente Equipo Deportivo GM Pisasenderos

Quintueles - Villaviciosa

Principio del formulario

Final del formulario