sábado, 31 de enero de 2026

DESAFIANDO LAS PREVISIONES METEREOLÓGICAS NOS ENCAMINAMOS A LOS COVARONES

En esta ocasión para poder dar respuesta a todas las personas que quisieron acompañarnos como la ruta era fácil y circular junto al autocar llevamos varios coches, de este modo en el Hotel de Silvota donde ya estábamos todos nos reunimos 78 personas. Allí mientras desayunamos y nos pusimos  al día, Soraya aprovecho para terminar de cobrar las cuotas que estaban pendientes y repartir la programación anual y los tarjetones de la Primitiva.

Desde allí, según estaba previsto, nos encaminamos hacia la iglesia de San Cucao o Cucufate donde dimos inicio la ruta del día que, a pesar de las previsiones, se mantuvo bastante bien librando la lluvia hasta casi el final.

En el entorno de los Covarones del rio Tuernes nos dividimos en dos grupos para poder acercarnos lo más posible a los mismos y poder ubicar los restos del Molin de Casa Pina, recordar las historias que entorno a este lugar existen, hacernos una idea de lo que sería atravesarlos si no hubiese tanta agua y como no tomar alguna que otra semeya.


Durante el camino pudimos disfrutar de la vegetación, el arrullo del rio e incluso del barro y del riachuelo que vadeamos con la ayuda de los colaboradores y de la cuerda colocada a modo  de pasamanos, pues siendo tan sencilla como era necesitábamos algún desafio, hazaña que recordar. A lo lejos algunos incluso pudimos ver el Cristo del Naranco que nos llamó bastante la atención pues no contábamos con él.


En el pórtico de la iglesia de Santa María de Brañes no solo pudimos tomar el habitual tentempié, sino que disfrutamos del solecito que nos acompañó durante un buen rato.

Sería casi al final de la ruta cuando más nos llovió pero con paraguas, capas, chubasqueros  y cantando lo recorrimos con muy buen humor parándonos incluso a observar los “Atrapasueños” que había colgados en los árboles.

Junto al antiguo complejo hípico del Asturcón como apenas llovía dudamos en hacer allí la foto de grupo, acercarnos hasta sus instalaciones  y pararnos a comer pero para no tentar a la suerte y tras hablar Argimiro con el Hotel decidimos proseguir el camino hasta la iglesia donde nos había dejado el autocar.

Al llegar a la iglesia de haber estado abierta hubiéramos entrado para localizar el sarcófago del siglo XV y otras curiosas piezas que alberga en su interior, pero no fue posible; así que, nos cambiamos de calzado y tras hacer la foto de grupo nos subimos al autocar rumbo al Hotel de Silvota para comer las viandas que cada uno llevábamos en nuestra mochila e incluso algunos nos animamos a comer el rico y abundante menú que allí tenían.


A las 17:00 decidimos poner rumbo a casa pues ese día jugaba el Sporting en el Molinon y no queríamos coincidir con la marabunta de gente.

Todo lo aquí recogido y mucho más, podéis rememorarlo viendo el video que con tanto cariño Juan nos prepara 




lunes, 19 de enero de 2026

COVARONES DEL RÍO TUERNES (LLANERA)

https://loc.wiki/t/247360708?h=3p7yaq7d6p&wa=sd&la=es

Después de un comienzo de temporada un poquito fuerte, con la sana intención de poneros a prueba y comprobar cómo os encontrabais de forma, el próximo sábado 24 de enero afrontaremos una caminata muy fácil, atractiva y sin ninguno de esos repechines a los que tanto respeto les tenéis y que, sin duda, aparecerán a lo largo de la temporada. Aprovecharemos, por tanto, para relajarnos en esta segunda salida del año. Para ello, nos acercaremos al pueblo de San Cucao, en el concejo de Llanera, donde, junto a su iglesia, daremos comienzo a la caminata del día.

Se trata de un recorrido circular de unos 15,7 km, con un desnivel positivo de tan solo 169 m, y por tanto de dificultad técnica muy baja.

Nada más llegar al punto de partida, comenzaremos a caminar suavemente por una carretera tranquila, sin mayor problema, ya que dispondremos de una ancha acera para transitar con total comodidad. Tras unos 45 minutos, giramos a la izquierda, cruzamos la carretera (con precaución) y nos adentramos en una pista por la que seguiremos avanzando cómodamente: primero sobre asfalto y después sobre firme de tierra y piedra. Todo ello prácticamente llano, aunque con algún leve e insignificante sube y baja, rodeados de robles y castaños.

Después de unos 20 minutos, nos encontraremos con un área recreativa en muy buen estado. Dado que todavía es pronto para detenernos a tomar el pincho, continuaremos sin parar. Superada esta, cruzamos una carretera tranquila y con poco tráfico, siempre con la precaución habitual, y seguimos avanzando por un estrecho pero cómodo camino de tierra en una subida suave e inapreciable durante unos 10 minutos. A continuación, el camino continúa con firme de piedra suelta, algo más abierto entre praderías, durante otros 10 minutos.

En este punto nos desviaremos brevemente de la ruta para disfrutar de un lugar muy bonito: los Covarones del río Tuernes, que dan nombre a esta Ruta. Aquí se ubicaba antiguamente el Molín de Casa Pina, del que aún pueden verse algunos restos. Tras la visita, desandamos unos pocos metros para retomar la senda principal y, poco después, nos desviamos de nuevo ligeramente para acercarnos otra vez al río y contemplar los Covarones desde la otra parte de la cueva. Sería muy bonito poder cruzar de un lado a otro por el interior de la mencionada cueva, pero para ello sería necesario hacerlo en época estival, cuando el río baja con menos caudal que en estas fechas.

Retomamos la ruta programada y avanzamos por una ancha pista con muy buen firme, en ligera subida al principio y prácticamente llana después, hasta llegar a un puente, no podría asegurar si es o no romano, que nos permite cruzar el río tras unos 30 minutos más de caminata. Cruzado este, seguimos por asfalto en ligera subida y, a los 5 minutos, llegamos al pueblo de Brañes, que atravesamos. Ya a las afueras, nos desviamos para acercarnos a la iglesia de Santa María de Brañes, donde realizaremos la parada para tomar el habitual tentempié.

Tras el descanso, continuamos por asfalto en ligera bajada por una carretera tranquila durante unos 20 minutos. A continuación, nos desviamos a la derecha (Ajuyán), avanzamos unos 5 minutos en llano y giramos a la izquierda para entrar en una cómoda y ancha pista por la que caminaremos unos 15 minutos. Después, el camino sigue siendo ancho, aunque probablemente algo embarrado, nada comparable con el barro que tuvimos que librar en la última salida.

Continuamos la marcha durante unos 45 minutos, con suaves vaivenes de sube y baja, acompañados por el sonido constante del río a nuestra izquierda y rodeados de abundante vegetación. Pasado este tiempo, nos encontraremos con un riachuelo que deberemos vadear, posiblemente con cierta dificultad debido al caudal. No obstante, con la ayuda de los colaboradores y una pequeña cuerda a modo de pasamanos, lo superaremos sin problema.

Tras vadearlo, andamos muy cerca del río por un sendero algo sinuoso y también posiblemente embarrado. Aquí será necesario extremar la precaución, ya que el terreno puede resultar resbaladizo y una caída nos llevaría directamente al río, cuyas aguas no estarán precisamente calientes. Superado este pequeño tramo, quizá el más delicado de la ruta pero sin mayor importancia si vamos atentos, transitaremos por un camino más ancho y cómodo durante unos 10 minutos, hasta vadear un segundo riachuelo, esta vez sin dificultad.

Proseguimos luego por un camino de buen firme, primero en leve subida y después en ligera bajada, siempre con el río a nuestra izquierda, que nos acompañará durante buena parte de la caminata. Tras otros 15 minutos, abandonamos el camino para entrar en una pista de hormigón y tierra perteneciente a la senda fluvial del río Nora, rodeados de un hermoso paisaje y sin perder de vista en ningún momento el río, su rugido y el gran caudal de agua que lleva.

Después de unos 30 minutos por este agradable paseo, cruzamos un puente de madera (con cuidado si estuviera resbaladizo) y recorremos la misma pista durante otros 15 minutos. A continuación, dejamos la pista, subimos unos escalones y entramos en lo que fue en su día un complejo hípico creado por el Ayuntamiento de Oviedo, que tuvo una vida muy corta. Hoy en día se encuentra cerrado desde hace años y parece albergar alguna actividad ajena a la hípica.

Dejamos atrás este complejo y, ya por carretera asfaltada (con precaución), atravesamos el pueblo de Guyame y andamos durante unos 45 minutos hasta regresar a la iglesia de San Cucao, punto de inicio y final de la ruta. Allí daremos por concluida la caminata del día y, antes de subir al bus, degustaremos las viandas que cada uno haya querido llevar en su mochila.

Para poder acompañarnos, podéis poneros en contacto con nuestra compañera Soraya (658 473 557) o a través del WhatsApp del grupo.

Horarios de salida: Quintueles: 8:00 - Vesques: 8:15 - Campos: 8:25 - Hotel Begoña: 8:30

Desayuno en Hotel Silvota - Refrigerio en Posada de Llanera.

Datos de interés: Cupo de plazas aseguradas = 68. Dado que el desplazamiento es corto y el recorrido circular, no se descarta la posibilidad de solicitar algún coche de apoyo para que nadie se quede en tierra. El uso de coche particular quedará descartado en recorridos lineales o desplazamientos largos.

El creciente número de caminantes que desean unirse a nosotros nos llena de orgullo y satisfacción, ya que demuestra que las cosas se están haciendo bien. No obstante, también supone un reto logístico, pues el bus de 55 plazas y, últimamente, incluso el de 68, se nos quedan pequeños. Iremos resolviendo esta situación salida a salida según las circunstancias.

Esta ruta es casi para principiantes, no para un grupo tan consolidado como el nuestro. Increíblemente, no habrá ningún repechín… seguro que los echaréis de menos. Pero no os acostumbréis: haberlos, los habrá, y curiosos. Como dato complementario, os recuerdo que en Posada de Llanera se encuentra la casa por excelencia de las empanadas. Ningún colaborador se ha resignado a no llevar alguna. No menciono el nombre para no hacer publicidad gratuita. Ya os lo comentaré

Fdo.: Argimiro Blanco
Presidente
Equipo Deportivo Grupo de Montaña Pisasenderos
Quintueles

domingo, 18 de enero de 2026

ARRANCAMOS TEMPORADA EN LOS MOLINOS DE BIMENES

El pasado domingo dimos el pistoletazo de salida a la temporada  2026 con una ruta muy especial por el concejo de Bimenes. Aunque lo habitual en nuestro grupo es salir los sábados, la previsión del tiempo nos hizo cambiar los planes y apostar por el domingo. Y, visto el resultado, fue una decisión acertada.

Eso sí, las borrascas de la semana anterior habían dejado su huella. Desde los primeros pasos nos encontramos con bastante barro, tramos y puentes resbaladizos y caminos de piedra suelta que exigían atención constante. Aun así, era la primera ruta del año, la primera de la temporada, y muchos socios y amigos quisieron sumarse, quizá empujados por esos buenos propósitos tan propios del mes de Enero. Ojalá sigan en la misma línea y no se hayan asustado por los repechinos que tuvimos que librar durante la jornada.


Porque repechinos hubo, y no pocos. Cuestas exigentes, firme inestable y algún que otro obstáculo que nos obligó a echarnos una mano unos a otros. Pero si algo caracteriza a este grupo es precisamente eso: siempre hay colaboradores dispuestos a ayudar. Ni siquiera alguna que otra “culada” logró borrar la sonrisa ni las ganas de continuar.


La ruta nos fue adentrando poco a poco en un bosque precioso, siempre acompañados por el río Rozaes, que nos regaló saltos de agua y rincones espectaculares a lo largo de gran parte del día. El primer molino que encontramos fue el de Barrial, al poco de comenzar la caminata. Allí hicimos la primera parada y las primeras fotos. Más adelante llegamos al molino de Honorio, que no está exactamente en el camino principal, así que quien quiso visitarlo tuvo que asumir una pequeña subida por un sendero estrecho. El esfuerzo mereció la pena: el molino y la cascada que hay a su lado, bajando con abundante agua, nos dejaron a todos impresionados.






Después tocó afrontar uno de los repechos más duros de la jornada, con el suelo bastante resbaladizo. Hubo que ir con cuidado, pero lo superamos sin problema. Tras esa primera parte de la ruta en subida practicamete constante, por fin alcanzamos la hermosa majada conocida como La Atalaya Xierru la Biesca. El entorno era tan bonito que aprovechamos para hacer la foto de grupo y tomar un pequeño respiro antes de emprender el camino de vuelta.




A partir de ahí comenzó el descenso, con unas vistas impresionantes que nos acompañaron durante buena parte del recorrido: la Sierra del Aramo, la Sierra del Peñamayor… un auténtico regalo para la vista. 



En este día tampoco faltaron las anécdotas. Una de ellas fue el pequeño percance de una de nuestras compañeras con las botas. Menos mal que la "patrulla de mantenimiento y emergencias” del grupo iba bien preparada y acudió al rescate con un buen trozo de cinta americana sacado de la mochila. El problema quedó solucionado en cuestión de segundos. Esta vez, el "problema" no le sirvió de excusa para no continuar ruta.


Ya casi al final de la ruta llegamos al pueblo de Santa Gadía, donde paramos a comer el bocata sentados en fila, muy ordenados, sobre un muro de la propia carretera. Por supuesto, las galletitas de Celia de postre que no nos falten.

Como curiosidad, en esta zona, se habla de una antigua leyenda vinculada al Diablo de Forniellos. Cuenta la tradición que un romano quería terminar el acueducto de Segovia y, desesperado por la magnitud de la obra, llegó a un pacto con el diablo: éste se comprometía a acabarlo a cambio del alma de su hija. Casi todos los diablos fueron a buscar piedras a la Sierra de Guadarrama, pero uno de ellos, llamado Forniellos, subió hacia el norte y cruzó Pajares. Cuando llegó a las montañas de Peñamayor supo que allí debía coger las piedras. Por el camino se encontró con una joven llamada Gadea, con la que entabló conversación y quedó en volver a verla. Como había perdido mucho tiempo hablando con ella, arrancó apresuradamente una piedra de la peña y, por miedo al castigo que pudiera recibir, la dejó caer por la ladera, quedando finalmente clavada. Más tarde volvió a ver a la muchacha, pero al fijarse en el collar con una cruz de oro que llevaba al cuello, empezó a chillar, la agarró por la cintura y desapareció con ella en un pozo. Cuando Antón García, padre de Gadea y jefe de la tribu astur, se enteró, se arrojó roto de dolor a las aguas del río.

De esta leyenda quedan varios nombres en la zona: el pueblo de Santa Gadía, el Pozo de Forniellos, que se encuentra por debajo del Xierru la Biesca, y la piedra conocida como la Peña del Diablo o la Peña del Hombre.

También es curioso el gentilicio de la gente de Bimenes: se les llama “yerbatos”. El nombre viene de que antiguamente suministraban hierba a las minas para alimentar a las mulas, y se decía: “ahí vienen los yerbatos”.

Como broche final a la jornada, antes de volver a casa hicimos la parada habitual en Martimporra, capital del concejo, para el refrigerio de fin de ruta, compartiendo risas, anécdotas y la satisfacción de haber empezado el año como más nos gusta: caminando juntos.

 En resumen: una jornada exigente, con barro, cuestas y algún que otro susto, paisajes espectaculares, molinos cargados de historia, mucho compañerismo y muy buen ambiente. Sin duda, una forma inmejorable de arrancar el 2026. Que sea la primera de muchas más rutas compartidas esta temporada.

¡Hasta la próxima aventura!

Para ver la descripción de nuestro recorrido AQUÍ

Video:



     

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viernes, 2 de enero de 2026

COMIDA FIN DE TEMPORADA: UN CIERRE DE AÑO INOLVIDABLE

Como es ya tradición en Pisasenderos, despedimos el año con nuestra esperada comida de fin de temporada, que en esta ocasión reunió a 150 personas en un entorno excepcional: el restaurante La Hacienda de la Llorea, concretamente en el Llagar de La Llorea.

Para facilitar la asistencia y pensando en la comodidad de todos, se puso a disposición de los socios y amigos de Gijón un autobús de Autos Sama, nuestro transporte de referencia, evitando así el uso del coche y haciendo el desplazamiento mucho más cómodo y seguro.

A nuestra llegada al restaurante, y antes de pasar al comedor, la casa nos invitó a un piscolabis, un detalle que agradecimos enormemente y que nos permitió saludarnos, charlar tranquilamente y ponernos al día con compañeros y amigos, creando desde el primer momento un ambiente  muy agradable.

Finalizado el piscolabis, comenzamos a pasar al comedor. Según íbamos entrando al llagar, el dúo Colimbo nos recibió con un animado villancico, poniendo música, alegría y arrancando así, los primeros bailes y las sonrisas de todos los asistentes.

Una vez que ya estábamos todos ubicados en nuestras mesas, el presidente del club tomó la palabra para dar la bienvenida oficial y agradecer la presencia de todos los socios y amigos en este acto de cierre de temporada.

A continuación dio comienzo la comida, la cual disfrutamos en un comedor decorado con mucho gusto, elegante y muy bonito. El menú elegido era delicioso y estuvo a la altura de la ocasión por lo que mereció el éxito entre los asistentes.

Una vez finalizada la comida tuvo lugar el discurso oficial y los homenajes, uno de los momentos más emotivos del día. El presidente dirigió unas palabras a los asistentes y procedió a reconocer a dos personas muy importantes para el club.
Por un lado, a Juan, nuestro videorreportero oficial, por su dedicación y magnífico trabajo en la elaboración de vídeos y reportajes de nuestras rutas.
Por otro, a Isabel, vecina del pueblo, que de forma totalmente desinteresada cedió mobiliario que ya no necesitaba en su empresa para ayudar a adecentar y amueblar nuestra sede, un gesto que fue muy agradecido por todo el club.




En este acto también se quiso destacar la presencia de algunos miembros del Grupo de Montaña Peña Furada de Navia, que nos acompañaron en esta jornada, entre ellos su presidente y ya amigo de Pisasenderos, Santos, cuya presencia fue todo un honor.
Tras los homenajes llegó el tradicional sorteo de jamones, y la suerte quiso que las agraciadas fueran  Lorena, Rosa e Isabel a quienes, cómo no, damos la enhorabuena y esperamos que disfruten de su premio durante estas Navidades.



A continuación comenzó el baile, nuevamente de la mano del dúo Colimbo, llegados desde Boal. Los conocimos durante la Senda Naviega del pasado mes de julio y su actuación gustó tanto que el presidente decidió contar con ellos para amenizar esta velada, acertando de lleno.

A mitad del baile se hizo un pequeño parón para realizar otros sorteos y repartir obsequios, gracias a la colaboración desinteresada de varias empresas que quisieron apoyar el evento: Los Caserinos, el Hotel Artiem de Quintueles, la Pastelería Verdementa de Quintueles y Corbatas Junco El Pindal, a quienes agradecemos enormemente su generosidad.

Después de los sorteos, la música volvió a sonar y el baile continuó hasta aproximadamente las nueve de la noche, momento en el que se dio por finalizada la jornada. El autobús de Autos Sama volvió a ponerse en marcha para trasladar de regreso a los socios y amigos de Gijón que hicieron uso de este servicio.

Durante la comida también se repartió la programación de rutas y actividades para el año 2026, elaborada por nuestro presidente, con mucha ilusión y dedicación. Esperamos y deseamos que la propuesta preparada para la próxima temporada sea del agrado de todos los socios y de quienes nos acompañan habitualmente en las rutas.

En definitiva, fue un gran cierre de temporada, muy bonito y emotivo en algunos momentos, en el que todo el mundo disfrutó y se lo pasó en grande. Nos quedamos con el excelente ambiente vivido y con el deseo de que todos sigamos colaborando con Pisasenderos, disfrutando de las rutas, de la montaña, de la naturaleza y, cómo no, de las comidas y de los bailes, tal y como lo venimos haciendo hasta ahora.

 Para quienes quieran revivir la jornada, dejamos disponibles los vídeos  la celebración. 



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