
https://loc.wiki/t/247360708?h=3p7yaq7d6p&wa=sd&la=es
Después de un comienzo de temporada un poquito fuerte, con la sana
intención de poneros a prueba y comprobar cómo os encontrabais de forma, el
próximo sábado 24 de enero
afrontaremos una caminata muy fácil,
atractiva y sin ninguno de esos repechines a los que tanto respeto les tenéis y
que, sin duda, aparecerán a lo largo de la temporada. Aprovecharemos, por
tanto, para relajarnos en esta segunda
salida del año. Para ello, nos acercaremos al pueblo de San Cucao, en el concejo de Llanera,
donde, junto a su iglesia, daremos comienzo a la caminata del día.
Se trata de un recorrido circular
de unos 15,7 km, con un desnivel positivo de tan solo 169 m, y por tanto de dificultad técnica muy baja.
Nada más llegar al punto de partida, comenzaremos a caminar suavemente por
una carretera tranquila, sin mayor problema, ya que dispondremos de una ancha
acera para transitar con total comodidad. Tras unos 45 minutos, giramos a la izquierda, cruzamos la carretera (con
precaución) y nos adentramos en una pista por la que seguiremos avanzando
cómodamente: primero sobre asfalto y después sobre firme de tierra y piedra.
Todo ello prácticamente llano, aunque con algún leve e insignificante sube y
baja, rodeados de robles y castaños.
Después de unos 20 minutos,
nos encontraremos con un área recreativa en muy buen estado. Dado que todavía
es pronto para detenernos a tomar el pincho, continuaremos sin parar. Superada
esta, cruzamos una carretera tranquila y con poco tráfico, siempre con la precaución
habitual, y seguimos avanzando por un estrecho pero cómodo camino de tierra en
una subida suave e inapreciable durante unos 10 minutos. A continuación, el camino continúa con firme de piedra
suelta, algo más abierto entre praderías, durante otros 10 minutos.
En este punto nos desviaremos brevemente de la ruta para disfrutar de un
lugar muy bonito: los Covarones del río
Tuernes, que dan nombre a esta Ruta. Aquí se ubicaba antiguamente el Molín de Casa Pina, del que aún pueden
verse algunos restos. Tras la visita, desandamos unos pocos metros para retomar
la senda principal y, poco después, nos desviamos de nuevo ligeramente para
acercarnos otra vez al río y contemplar los Covarones desde la otra parte de la
cueva. Sería muy bonito poder cruzar de un lado a otro por el interior de la mencionada
cueva, pero para ello sería necesario hacerlo en época estival, cuando el río
baja con menos caudal que en estas fechas.
Retomamos la ruta programada y avanzamos por una ancha pista con muy buen
firme, en ligera subida al principio y prácticamente llana después, hasta
llegar a un puente, no podría asegurar si es o no romano, que nos permite
cruzar el río tras unos 30 minutos
más de caminata. Cruzado este, seguimos por asfalto en ligera subida y, a los 5 minutos, llegamos al pueblo de Brañes, que atravesamos. Ya a las
afueras, nos desviamos para acercarnos a la iglesia de Santa María de Brañes, donde realizaremos la parada
para tomar el habitual tentempié.
Tras el descanso, continuamos por asfalto en ligera bajada por una
carretera tranquila durante unos 20
minutos. A continuación, nos desviamos a la derecha (Ajuyán), avanzamos
unos 5 minutos en llano y
giramos a la izquierda para entrar en una cómoda y ancha pista por la que
caminaremos unos 15 minutos.
Después, el camino sigue siendo ancho, aunque probablemente algo embarrado,
nada comparable con el barro que tuvimos que librar en la última salida.
Continuamos la marcha durante unos 45
minutos, con suaves vaivenes de sube y baja, acompañados por el sonido
constante del río a nuestra izquierda y rodeados de abundante vegetación.
Pasado este tiempo, nos encontraremos con un riachuelo que deberemos vadear,
posiblemente con cierta dificultad debido al caudal. No obstante, con la ayuda
de los colaboradores y una pequeña cuerda a modo de pasamanos, lo superaremos
sin problema.
Tras vadearlo, andamos muy cerca del río por un sendero algo sinuoso y también
posiblemente embarrado. Aquí será necesario extremar la precaución, ya que el
terreno puede resultar resbaladizo y una caída nos llevaría directamente al
río, cuyas aguas no estarán precisamente calientes. Superado este pequeño
tramo, quizá el más delicado de la ruta pero sin mayor importancia si vamos atentos,
transitaremos por un camino más ancho y cómodo durante unos 10 minutos, hasta vadear un segundo
riachuelo, esta vez sin dificultad.
Proseguimos luego por un camino de buen firme, primero en leve subida y
después en ligera bajada, siempre con el río a nuestra izquierda, que nos
acompañará durante buena parte de la caminata. Tras otros 15 minutos, abandonamos el camino para
entrar en una pista de hormigón y tierra perteneciente a la senda fluvial del río Nora, rodeados
de un hermoso paisaje y sin perder de vista en ningún momento el río, su rugido
y el gran caudal de agua que lleva.
Después de unos 30 minutos
por este agradable paseo, cruzamos un puente de madera (con cuidado si estuviera
resbaladizo) y recorremos la misma pista durante otros 15 minutos. A continuación, dejamos la pista, subimos unos
escalones y entramos en lo que fue en su día un complejo hípico creado por el
Ayuntamiento de Oviedo, que tuvo una vida muy corta. Hoy en día se encuentra
cerrado desde hace años y parece albergar alguna actividad ajena a la hípica.
Dejamos atrás este complejo y, ya por carretera asfaltada (con precaución),
atravesamos el pueblo de Guyame
y andamos durante unos 45 minutos
hasta regresar a la iglesia de San
Cucao, punto de inicio y final de la ruta. Allí daremos por concluida la
caminata del día y, antes de subir al bus, degustaremos las viandas que cada
uno haya querido llevar en su mochila.
Para poder acompañarnos, podéis poneros en contacto con nuestra compañera Soraya (658 473 557) o a través del WhatsApp del grupo.
Horarios de salida: Quintueles: 8:00 - Vesques: 8:15 - Campos: 8:25 - Hotel Begoña: 8:30
Desayuno en Hotel Silvota - Refrigerio en Posada de Llanera.
Datos de interés: Cupo de plazas
aseguradas = 68. Dado que el
desplazamiento es corto y el recorrido circular, no se descarta la posibilidad
de solicitar algún coche de apoyo para que nadie se quede en tierra. El uso de
coche particular quedará descartado en recorridos lineales o desplazamientos
largos.
El creciente número de caminantes que desean unirse a nosotros nos llena de
orgullo y satisfacción, ya que demuestra que las cosas se están haciendo bien.
No obstante, también supone un reto logístico, pues el bus de 55 plazas y,
últimamente, incluso el de 68, se nos quedan pequeños. Iremos resolviendo esta
situación salida a salida según las circunstancias.
Esta ruta es casi para
principiantes, no para un grupo tan consolidado como el nuestro.
Increíblemente, no habrá ningún repechín… seguro que los echaréis de menos.
Pero no os acostumbréis: haberlos, los habrá, y curiosos. Como dato complementario,
os recuerdo que en Posada de Llanera
se encuentra la casa por excelencia de las empanadas. Ningún colaborador se ha
resignado a no llevar alguna. No menciono el nombre para no hacer publicidad
gratuita. Ya os lo comentaré
Fdo.: Argimiro
Blanco
Presidente
Equipo Deportivo Grupo de Montaña Pisasenderos
Quintueles