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domingo, 5 de julio de 2026

MONTAÑA LEONESA: RUTA DE LA CUENCHA (GERAS DE GORDÓN)


Embalse de Casares

El sábado nos tocó madrugar para poner rumbo a Geras de Gordón, en la provincia de León, donde nos esperaba la Ruta de la Cuencha. Como es habitual, fuimos recogiendo a los caminantes en Quintueles y Gijón y, antes de empezar ruta, hicimos la parada de rigor, esta vez en Ezequiel (Villamanín), para desayunar. Poco se puede añadir de un sitio que ya conocemos bien: los desayunos son abundantes y nadie salió de allí con hambre, así que llegamos al inicio de la ruta con energía de sobra.

El autobús tuvo que quedarse a las afueras del pueblo porque acceder hasta el centro con un vehículo tan grande no resulta sencillo. Desde allí caminamos unos minutos por la carretera hasta el comienzo de la ruta. Justo antes de empezar encontramos una fuente que vino de maravilla para rellenar las cantimploras, ya que la previsión era de una mañana bastante soleada y convenía salir con toda el agua posible.

Los primeros metros discurren entre vegetación bastante cerrada, donde en algunos tramos toca apartar ramas y arbustos para seguir el sendero. Mientras tanto, el río Casares nos acompaña siempre muy cerca. Poco a poco el camino se va abriendo y aparece un sendero muy bonito, rodeado de verde y flores. El río seguía sonando muy cerca y aquello era una gozada para empezar la ruta.


Al cabo de un rato llegamos al embalse de Casares, seguramente el lugar más llamativo de toda la ruta. Lo encontramos con bastante agua y rodeado por las montañas de la zona, entre ellas las Tres Marías. En esta ocasión no pudimos disfrutar del reflejo de las montañas sobre el embalse como sí ocurrió cuando hicimos la ruta de reconocimiento, pero el lugar seguía teniendo una imagen espectacular. Aprovechamos para hacer allí la primera foto de grupo antes de continuar.

Desde ese punto el recorrido continúa por una pista ancha y sin sombra. El calor ya empezaba a dejarse notar, aunque, por suerte, las temperaturas no tenían nada que ver con las de los días anteriores. Después de unas dos horas de caminata llegamos a Cubillas de Arbás, donde hicimos la primera parada para descansar y comer algo.





Mientras estábamos allí aparecieron varios caballos que enseguida se acercaron hasta donde teníamos las mochilas. Se les veía muy acostumbrados a la presencia de gente y fueron curioseando alrededor de nosotros con toda tranquilidad, buscando si caía algo de comer. Un poco más adelante también nos encontramos con una numerosa manada de vacas blancas. Para continuar hubo que cruzar varios pastores eléctricos con cuidado, ayudándonos unos a otros para pasar sin problemas y procurando molestar lo menos posible al ganado.






En Cubillas llegó también el momento de dividir el grupo. Algunos compañeros decidieron regresar hasta Geras por el mismo camino de ida, mientras el resto continuamos con el recorrido circular.

A partir de ahí comenzaba el "repechín" de la jornada. No era un sendero técnicamente complicado, pero sí mantenía una pendiente constante durante algo más de una hora. El calor hizo que el ascenso se hiciera un poco más exigente y por eso fuimos haciendo pequeñas paradas para beber agua y recuperar el aliento. De vez en cuando corría una brisa que se agradecía mucho y ayudaba a seguir adelante.

Según íbamos ganando altura, las vistas iban cambiando. El embalse de Casares, el valle de Arbás y las montañas de alrededor quedaban cada vez más lejos y permitían hacerse una buena idea del recorrido que llevábamos. Incluso podíamos distinguir a los compañeros que habían regresado por la pista, formando una larga fila naranja vista desde arriba.

La subida transcurre entre brezos y piornos que, cuando hicimos la previa, estaban completamente en flor. En esta ocasión ya habían perdido ese colorido, así que el paisaje era algo diferente, aunque seguía siendo muy bonito.

Finalmente alcanzamos el collado de Las Lomas, el punto más alto de la ruta, situado a 1.561 metros. Allí esperamos unos minutos a que llegara todo el grupo, descansamos un poco y emprendimos el descenso.

Alto Las Lomas (1.561 m.)

La bajada atraviesa varias majadas muy verdes y bien conservadas. En algún punto encontramos restos de animales, seguramente aprovechados ya por buitres u otros carroñeros, una imagen que siempre llama la atención cuando uno está caminando por la montaña.

A la hora de comer buscamos la poca sombra que ofrecían unos arbustos junto al camino, ya que por esa zona apenas había árboles grandes. No era el sitio más cómodo, pero se estaba bastante mejor que al sol, así que allí hicimos la parada antes de afrontar el último tramo.

Después de comer continuamos por una pista de tierra en descenso, donde únicamente había que bajar con un poco de cuidado para no resbalar. El resto del descenso transcurrió sin ninguna incidencia hasta llegar de nuevo a Geras de Gordón.

La fuente que habíamos encontrado al comienzo de la mañana volvió a convertirse en una parada obligatoria. A esas alturas algunos ya habían terminado el agua que llevaban, así que tocó beber, refrescarse y llenar de nuevo las cantimploras antes de recorrer el último tramo por carretera.

Desde allí solo quedaba volver hasta el autobús, cambiarnos de ropa y poner rumbo a Mieres para tomar el refrigerio de fin de ruta. Después de un día de bastante calor y de unos cuantos kilómetros recorridos, ese último rato de relax en una terracita, también se agradeció antes de regresar cada uno a casa.

¡Hasta la próxima aventura!

Para ver la descripción de la ruta e itinerario que seguimos: AQUÍ

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martes, 16 de diciembre de 2025

ÚLTIMA SALIDA DEL AÑO: BELÉN DE CUMBRES EN LA PEÑA PISTOLA (NAVIA)


Cerramos la temporada con nuestra salida más especial y emblemática: la colocación del belén de cumbres. Una jornada que ya es tradición en el grupo y que este año nos llevó hasta la Peña Pistola (Navia) en una mañana de diciembre que nos regaló sol y buena temperatura, algo especialmente de agradecer en un mes tan lluvioso y ventoso como el que estamos teniendo.


Comenzamos la ruta en Anleo, en el área recreativa donde, horas después, pondríamos el broche final con la comida navideña. Desde allí caminamos tranquilamente hasta toparnos con uno de los puntos más llamativos del recorrido: el Palacio de Anleo, en su momento casona de la familia Navia y que actualmente pertenece a la empresa dedicada a la fabricación de lácteos Reny Picot, cuya sede central, se encuentra también en este pueblo. Para quien quiera curiosear y conocer más sobre la historia de este bonito Palacio, dejamos por aquí un enlace. Palacio de Anleo


Dejamos atrás el Palacio y enseguida enlazamos con el sendero que comienza a ganar altura de forma progresiva. A partir de ahí, la subida fue continua pero agradable, permitiéndonos ir elevándonos poco a poco mientras se abrían ante nosotros vistas cada vez más espectaculares de la costa del occidente asturiano, de algunos de sus pueblos y del mar Cantábrico.



La subida transcurrió sin contratiempos y todos alcanzamos la Peña Pistola sin problema. Esta peña, que recibe su nombre por su forma tan característica y que no deja lugar a dudas cuando se observa de cerca, nos esperaba en lo alto. Allí colocamos el belén y entonamos algún villancico para celebrar, un año más, esta bonita costumbre que marca el cierre de nuestras salidas.

El belén, como el del año pasado, está hecho a mano en la clase de manualidades de Quintueles. Un trabajo bonito y original, que da todavía más valor a este momento.

Durante la ascensión tampoco faltó el toque navideño: íbamos ataviados con gorros, diademas y otros complementos propios de estas fechas, unos más "tuneados" que otros, incluida nuesta mascota "Sendy", lo que sin duda ayudó a crear un ambiente todavía más festivo y navideño.

Con el belén colocado en ese lugar tan especial, con magníficas vistas y bajo la atenta presencia de los gigantes eólicos que parecen custodiar la cumbre, celebramos el momento como manda la tradición. Tras las fotos y los villancicos, emprendimos el camino de vuelta. Esta vez tocaba descender por un sendero diferente pero sin perder en ningún momento las espectaculares vistas. En el camino hasta llegar de nuevo al área recreativa de Anleo, nos acompañaron unos caballos imponentes que se encontraban pastando tranquilamente en los alrededores.

Una vez todos en el área, llegó uno de los momentos más esperados: cada cual sacó las viandas que traía preparadas para compartir. Polvorones, turrón, venera (dulce típico de Navia), bollinos y todo tipo de dulces y salados llenaron las mesas. Y, como suele pasar en este grupo, cuando se dice de llevar "una cosa para compartir", se nos va de las manos y la comida acaba saliendo por las orejas. No faltaron tampoco la sidra achampanada y el cava para brindar.



Después de compartir mesa, risas y brindar por el objetivo cumplido y por un año de rutas superado satisfactoriamente, llegó el turno del concierto navideño. Con los villancicos más o menos bien aprendidos y la ayuda de un improvisado director de coral, hicimos lo que pudimos. Lo importante fue reírnos y pasárnoslo en grande, cerrando la jornada con muy buen humor.

Queremos destacar y agradecer también la compañía de varios miembros del grupo de montaña Peña Furada de Navia, entre ellos su presidente y gran amigo de Pisasenderos, Santos. Un placer compartir camino y celebración con vosotros.


Como broche final a la crónica, dejamos un vídeo realizado por el compañero Juan, que recoge el animado momento de los villancicos y resume a la perfección el espíritu de esta jornada tan especial para nosotros.



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