El pasado 28 de febrero disfrutamos de una nueva jornada de senderismo que nos regaló, además, un bonito día de sol. La excursión contó también con la agradable compañía de algunos socios nuevos, como viene siendo habitual.
La primera parada del día fue para el ya tradicional desayuno previo a comenzar ruta y esta vez fue en el polígono de Riaño. Es el momento para el primer reencuentro de la mañana, comentar la ruta que nos espera y charlar tranquilamente antes de retomar el viaje en autobús.
Después de un corto trayecto en el bus, llegamos a Rioseco, punto de inicio de nuestra caminata. Este pequeño pueblo, capital del concejo de Sobrescobio, resulta especialmente agradable, tranquilo, bien cuidado y rodeado de montañas, con el embalse muy presente en el paisaje.
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| Rioseco |
Nada más comenzar nos enfrentamos al primer desnivel, el primer esfuerzo del día, un tramo algo pronunciado que sirvió para entrar en calor. Aunque exigente, fue superado con una sonrisa y sin problema por todo el grupo.
Una vez arriba hicimos la primera parada para reagrupar y descansar en la Majada de Roces, un rincón precioso con varias cabañas y unas vistas impresionantes del embalse de Rioseco y de las montañas que forman parte del espectacular Parque Natural de Redes. De hecho, ese paisaje nos acompañaría durante buena parte de la ruta.
Continuamos avanzando entre los castaños del Castañeru de Castrín. Al ser invierno los árboles estaban sin hoja, lo que dejaba el bosque más abierto y permitía ver mejor el entorno. Eso sí, las lluvias de los días anteriores habían dejado algo de barro en el camino. Nada excesivo, pero suficiente para que las botas se llevaran su correspondiente recuerdo de la jornada.
Uno de los momentos más interesantes del día fue la visita al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre, donde realizamos una visita guiada muy completa. Allí pudimos conocer el trabajo que se realiza para recuperar animales heridos o en dificultades.
Nos explicaron que algunos de los ejemplares que allí se encuentran no pueden volver a vivir en libertad, por lo que permanecen en el centro. Otros, en cambio, están en proceso de recuperación y no se pueden ver para evitar el contacto con las personas.
Además de observar algunos animales, también pudimos recorrer las vitrinas con cráneos de distintas especies, ver vídeos y paneles explicativos sobre la fauna de la zona y aprender cómo se lleva a cabo su recuperación. Fue una visita muy didáctica e interesante.
Retomamos la caminata atravesando otro bosque, esta vez el Castañeru de Montes. En este tramo el camino discurría en ligero descenso, por lo que hubo que caminar con algo de precaución. El terreno estaba más húmedo y resbaladizo debido a las lluvias recientes, y el barro volvía a aparecer en algunos puntos del sendero.
Durante el recorrido también nos encontramos con las ruinas de la Iglesia de Santa María la Real de Oviñana, un lugar cargado de historia. Este templo fue fundado a comienzos del siglo XV y posteriormente reconstruido en el siglo XVI. Durante siglos fue la iglesia de la zona, pero hoy solo quedan algunos restos, ya que el edificio fue destruido durante la revolución obrera en los años 30.
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| Ruinas de Santa María la Real de Oviñana |
Ya cerca del pueblo de La Polina, caminamos un pequeño tramo por carretera hasta llegar a Villamoréy (Sobrescobio), un pueblo bonito y con un detalle curioso que no pasó desapercibido: en muchas de las casas había macetas hechas con neumáticos reciclados, un toque original que llamó bastante la atención.
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| La Polina |
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| Villamorey |
Desde allí comenzamos la subida hacia el mirador de Cuyacerra, superando otro pequeño repechín, corto pero intenso. El esfuerzo mereció la pena. Al llegar nos encontramos con una panorámica espectacular del embalse de Rioseco y de los pueblos de Rioseco y Campiellos.
Aprovechamos el lugar para descansar un rato, disfrutar de las vistas, hacer bastantes fotos… y por supuesto la foto de grupo.
Desde el mirador también pudimos divisar a lo lejos el Torreón de Villamorey, hoy también en ruinas. Este torreón es el resto de una antigua fortificación medieval, que vigilaba el acceso al valle de Sobrescobio desde la zona de Laviana. Su ubicación estratégica explica la importancia defensiva que tuvo en su momento.
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| Ruinas Torreón de Villamorey |
Aunque nos hubiera gustado acercarnos, las condiciones del terreno no ofrecían la suficiente seguridad, así que nos conformamos con contemplarlo desde la distancia.
De regreso a Villamoréi teníamos previsto comer en el parque del pueblo, pero finalmente cambiamos de plan. Gracias a unas gestiones de nuestro presidente con los responsables del camping, nos permitieron utilizar sus instalaciones a cambio de consumir allí la bebida.
Y la verdad es que fue un acierto. Comimos muy a gusto, unos en el interior de la cafetería, otros en la terraza, disfrutando del sol que ya empezaba a calentar. No faltó el cafetín de después de comer ni, por supuesto, las ya tradicionales pastas de Celia, que nunca fallan.
Con las pilas cargadas, ya solo nos quedaba recorrer un pequeño tramo de carretera para regresar al punto de inicio en Rioseco. Allí nos cambiamos de botas, nos refrescamos un poco y volvimos a subir al autobús.
Antes de regresar a casa hicimos la parada final para el refrigerio de fin de ruta en Pola de Laviana, donde comentamos tranquilamente la jornada.
En definitiva, una excursión muy completa: preciosos paisajes, un poco de historia, algo de barro, que siempre da carácter a la ruta, y un día de sol que nos acompañó de principio a fin.
Una vez más el Parque Natural de Redes no ha defraudado.
Para ver la descripción de la ruta AQUÍ
¡Hasta la próxima aventura!
Video:
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