Esta ruta llevaba unos meses esperando su oportunidad. Nuestra intención era hacerla en marzo, pero la meteorología tenía otros planes. La previsión anunciaba fuertes lluvias y rachas de viento, con alerta amarilla activada, y tanto la Policía Local como Protección Civil recomendaron no realizar actividades en la zona. Así que no quedó otra que aplazarla.
Por fin llegó el día señalado y, esta vez sí pudimos disfrutar de esta segunda parte de la Costa Quebrada.
El año pasado ya habíamos recorrido el primer tramo, desde el Faro de Santander hasta la playa de San Juan de la Canal. En esta ocasión comenzamos un poco antes, en la playa de la Virgen del Mar. Aunque eso supuso repetir el tramo hasta San Juan de la Canal, se hizo así para alargar un poco la ruta, ya que, de lo contrario, esta segunda parte se habría quedado algo corta.
Como es habitual cuando salimos fuera de Asturias, tocó madrugar, más de lo normal. Después de la parada de rigor para desayunar, llegamos a la playa de la Virgen del Mar, una playa muy frecuentada por los santanderinos, con un gran aparcamiento, amplias zonas verdes y la ermita que le da nombre, a la que se accede por una pasarela de madera.
Antes de empezar la caminata hicimos la foto de grupo y nos acercamos a un mirador desde el que ya podíamos hacernos una idea de lo que nos esperaba durante la jornada. El presidente aprovechó para ir señalándonos las distintas playas que se divisaban desde allí y explicarnos algunas de las formaciones geológicas que hacen tan especial este tramo de costa.
Con las explicaciones terminadas, por fin echamos a andar. El sendero está perfectamente señalizado y atraviesa praderas donde pasta el ganado. Allí nos encontramos con dos caballos que empezaron a galopar delante de nosotros como si quisieran darnos la bienvenida. Nos regalaron unas imágenes espectaculares y, entre fotos y vídeos, nos tuvieron un rato entretenidos.
Al llegar a la playa de San Juan de la Canal recordamos el final de la excursión del año pasado, cuando allí mismo paramos a comer e incluso algunos aprovecharon para darse un baño. Esta vez apenas fue un punto de paso y continuamos caminando. A partir de ahí empezó la parte más espectacular del recorrido, con los acantilados y el paisaje costero convirtiéndose en los grandes protagonistas del resto del día.
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| PLAYA SAN JUAN DE LA CANAL |
La zona de Covachos obliga a caminar con un poco más de atención. El sendero se estrecha entre brezos, helechos y cotoyas, el terreno es algo más irregular y las piernas suelen llevarse algún pequeño arañazo como recuerdo. Nada importante, aunque, si alguien quiere evitarlos, quizá sea buena idea llevar pantalón largo.
Poco después llegamos a la playa de la Arnía que, para muchos, es uno de los rincones más conocidos de la Costa Quebrada y uno de esos lugares donde casi todo el mundo se detiene un rato. Allí hicimos la primera parada para recuperar fuerzas en el chiringuito Pausao, donde nos atendieron de maravilla. Fruta, refrescos, alguna caña, alguna clara... porque caminar está muy bien, pero un descanso agradable también forma parte de una buena excursión.
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| PLAYA DE ARNÍA |
La marcha continuó pasando por la playa de Portío hasta que un tramo del sendero, cerrado por desprendimientos, nos obligó a alejarnos de la costa durante unos minutos. Justo antes nos encontramos con un vecino que estaba recogiendo firmas para reclamar la reparación de ese paso. Viendo el estado del camino y la importancia que tiene esta senda, la mayoría aprovechamos para poner nuestra firma y apoyar la iniciativa.
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| PLAYA DE SOMOCUEVAS |
A partir de ahí continuamos hacia la zona de las dunas de Liencres. Fue probablemente el tramo que menos gustó a la mayoría. Después de toda la mañana caminando por senderos bastante cómodos, tocar andar sobre la arena resulta bastante más pesado, sobre todo cuando las piernas ya empiezan a notar los kilómetros. Aun así, enseguida alcanzamos la playa de Canallave, donde dimos por terminada la ruta.
Llegó entonces el momento de comer. Algunos extendieron la toalla directamente sobre la arena, mientras que otros prefirieron buscar la sombra de los pinos. Después, cada uno disfrutó de la tarde a su manera: hubo quien se dio un baño, quien prefirió pasear por la orilla, quien fue a por un helado sabor "sobao pasiego" y quien se quedó un buen rato en alguno de los chiringuitos de la zona.
Cuando llegó la hora, recogimos las mochilas, nos subimos al autobús y emprendimos el viaje de vuelta a casa, dando por finalizada esta segunda parte de la Costa Quebrada, que después del aplazamiento de marzo por fin pudimos completar.
¡Hasta la próxima aventura!
Para ver la descripción de la ruta e itinerario que seguimos: AQUÍ



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Sin duda la espera mereció la pena
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