sábado, 20 de junio de 2026

XXXIX TRAVESÍA INTERNACIONAL COSTA NAVIEGA

 

                                                                 EL BAO

El domingo madrugamos para participar en una nueva edición de la Travesía Internacional Costa Naviega, una cita que nunca falla en nuestro calendario.

Salimos desde Gijón y Quintueles rumbo a El Bao, punto de inicio de la ruta. Esta vez no hicimos la parada habitual para desayunar, ya que la organización nos recibió con chocolate, bizcochos, quesitos y café mientras iban llegando los participantes. Antes de comenzar recogimos los tickets para el pícnic que nos entregarían más tarde en la playa de Frexulfe y aprovechamos para comprar alguna papeleta para la rifa final. Mientras tanto, una banda de gaitas amenizaba la espera y escuchamos las intervenciones de Santos, presidente del Grupo de Montaña Peña Furada de Navia, y de la alcaldesa.





Santos, Presidente GM Peña Furada (Navia) y organizador del evento y Alcaldesa de Navia

Sobre las diez de la mañana comenzó la marcha. Los primeros kilómetros los hicimos bastante agrupados, aunque poco a poco cada uno fue encontrando su ritmo y la larga fila de senderistas se fue estirando. La ruta nos llevó por la playa de Barayo, Puerto de Vega y varios tramos de acantilados desde los que pudimos disfrutar de unas vistas espectaculares del Cantábrico. Desde muchos puntos del recorrido se veía perfectamente la culebra de colores que formaban las camisetas de todos los participantes.








PLAYA DE BARAYO

En Puerto de Vega hicimos una parada para reagruparnos. Fue fácil encontrarnos gracias a nuestras camisetas coral fluorescente. Aprovechamos para tomar algo y descansar unos minutos mientras la banda de gaitas seguía poniendo música a la jornada. Justo antes de retomar la marcha cayó un chaparrón corto pero intenso que refrescó el ambiente durante un rato. La tregua duró poco y el calor volvió a apretar durante el resto del día.

PUERTO DE VEGA


Tras recorrer los primeros 12 kilómetros llegamos a la playa de Frexulfe, donde nos esperaba el pícnic: bollo preñao, yogur, queso fresco, fruta y agua. Allí paramos cerca de una hora para comer, descansar y comentar cómo iba la ruta. Algunos compañeros decidieron dar por terminada la travesía en ese punto y continuar hasta Navia en autobús, mientras el resto seguimos caminando para completar el recorrido.





                                                                 PLAYA DE FREXULFE

La segunda parte se hizo algo más exigente, sobre todo por el calor y los continuos repechos, aunque hubo una parada que siempre se espera con ganas: el avituallamiento de la sangría. Allí hicimos una pausa para refrescarnos, charlar un rato y recuperar fuerzas antes de afrontar los últimos kilómetros entre bosques, playas y acantilados.



Finalmente llegamos a Navia, donde tuvimos tiempo para cambiarnos, dar un paseo, tomar algo o acercarnos a la zona del puerto, donde continuaba el ambiente festivo. Y, una vez más, la suerte sonrió a nuestra tesorera, Soraya, que por segundo año consecutivo resultó premiada en la rifa.

PLAYA DE NAVIA


CARTEL DE PREMIOS RIFA


Para terminar, queremos agradecer al Grupo de Montaña Peña Furada de Navia y, en especial, a su presidente, Santos, el trabajo que realizan para que todo salga tan bien cada año. La organización, el trato recibido y el ambiente que se vive durante toda la jornada hacen que la Costa Naviega siga siendo una cita fija en nuestro calendario.

También queremos destacar la labor de Protección Civil, Policía Local, personal sanitario y voluntarios, que estuvieron pendientes de la seguridad de todos los participantes durante toda la travesía. El calor obligó a realizar alguna intervención a lo largo del recorrido, pero la rápida actuación de todos los equipos hizo que la jornada transcurriera con normalidad.

Nosotros ya estamos pensando en la próxima edición y en seguir sumando kilómetros en esta gran fiesta del senderismo asturiano.

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Hasta la próxima aventura!

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lunes, 15 de junio de 2026

SENDA DEL RÍO NANSA (CANTABRIA)


El próximo domingo 21 de junio de 2026 volveremos a ponernos en movimiento. Para ello, nos desplazaremos hasta el pueblo de Cades, perteneciente al municipio cántabro de Herrerías, ubicado en pleno Valle del Nansa. Desde allí recorreremos una preciosa ruta fluvial, la “Senda del Río Nansa”, considerada una de las sendas más bonitas de Cantabria.

Como dato de interés, parte del itinerario por el que transitaremos forma parte del Camino Lebaniego. Como es costumbre cuando visitamos esta zona, poco antes de llegar al punto de partida haremos una parada para desayunar en la Cafetería Casa Junco (Pindal).

Horarios de salida

  • Begoña: 07:30 h  - Campos: 07:35 h  - Viesques: 07:45 h  - Quintueles: 08:00 h

Tras desayunar, nos dirigiremos hacia el pueblo de Cades. Poco antes de llegar al pueblo, y justo antes de cruzar el Puente del Arrudo, nos bajaremos del autobús y comenzaremos la caminata.

La ruta consiste en una travesía de aproximadamente 14,17 km, con 277 m. de desnivel positivo acumulado. Es de baja dificultad técnica para personas acostumbradas a caminar, y de dificultad moderada para quienes caminan poco o no lo hacen habitualmente. En definitiva, se trata de un paseo agradable más que de una ruta exigente, aunque con algunos tramos puntualmente más incómodos.

Conviene tomarse algún respiro de vez en cuando, aunque no siempre será posible, ya que la próxima salida por tierras leonesas será algo más exigente. Aún así, esa próxima, contará con alternativa para quienes prefieran evitar el repechín más duro.

Descripción de la ruta

Una vez bajemos del bus y crucemos el puente del Arrudo sobre el río Nansa, daremos unos pasos en llano por una carretera tranquila (con precaución). A continuación, nos desviaremos a la derecha para adentrarnos en la senda.

El camino comienza en llano, por una pista de tierra con el río Nansa siempre a nuestra derecha, escuchando el sonido de sus aguas, mucho más mansas que en las dos ocasiones anteriores (marzo y abril), cuando revisamos la zona y el caudal impedía realizar la ruta tal y como estaba prevista, ya que anegaba gran parte del sendero.

En esta ocasión, a la tercera, hemos comprobado que la ruta es perfectamente viable y por fin podremos realizarla.

A medida que avancemos, el firme se irá complicando ligeramente, aunque sin mayor dificultad. Es posible encontrar algo de barro, ya que se trata de una zona muy umbría. En algunos tramos, estos pasos más complicados se salvarán mediante pasarelas de madera o barandillas metálicas. Tras superar estas zonas puntuales, el terreno volverá a ser más regular, aunque con piedra y pequeños subes y bajas.

Más adelante, nos desviaremos a la izquierda, alejándonos momentáneamente del río para adentrarnos en un bosque de avellanos y eucaliptos. El camino se vuelve algo más irregular, con tramos protegidos por pasamanos metálicos que aportan seguridad en los pequeños desniveles. Superado este tramo, volveremos a acercarnos al río.

De nuevo junto al Nansa, avanzaremos por un sendero pedregoso, habitual a lo largo de toda la ruta, hasta volver a internarnos brevemente en el bosque. Allí afrontaremos un repechín corto pero con terreno irregular y algunos escalones de madera, durante unos quince minutos. Tras ello, descenderemos otro tramo similar hasta regresar de nuevo a la orilla del río.

A partir de ahí, continuaremos por un sendero estrecho y cómodo, con algún pequeño paso con escalones de madera. El río nos acompañará a la derecha y, a la izquierda, praderas y bosque de ribera. Tras aproximadamente hora y media desde la salida, llegaremos a una pista más ancha que nos conducirá a una carretera, donde realizaremos un reagrupamiento y descanso.

En este punto encontramos un área con albergue para peregrinos del Camino Lebaniego y en el entorno, alojamientos rurales “El Solar del Cerezo”. En nuestra última visita, el ambiente era tan agradable que incluso había un ensayo musical previo a una boda, que nos invitaba a quedarnos y participar de la misma. Nuestra “obligación”, nos forzó a seguir caminado.

Desde aquí, continuaremos por la carretera, en llano y con precaución, durante unos quince minutos hasta llegar al puente de Tortorio. Lo cruzamos y nos desviamos a la izquierda para iniciar una subida corta pero exigente por un camino estrecho, pedregoso y resbaladizo.

Durante unos quince minutos de ascenso (y posterior descenso), es importante caminar con pasos cortos y seguros, ya que la piedra está muy pulida. Y, aunque esté seca, el riesgo de resbalón es elevado.

Al llegar arriba, cruzaremos dos portillas (que deberá cerrar el último del grupo) y continuaremos por un terreno similar, ahora en descenso durante otros quince minutos.

Superado este tramo, el camino mejora y avanzamos en llano con mayor comodidad durante unos quince minutos más, con el río ahora a nuestra izquierda, hasta llegar a la Central Hidroeléctrica de Trascudia.

Descanso en la central

Aquí realizaremos una parada para reagruparnos y tomar el habitual tentempié. Dispondremos de una máquina de snacks (bebidas, chucherías, etc.) y una fuente de agua potable.

También, quien lo desee, podrá darse un pequeño remojón en una zona junto al río o simplemente refrescar los pies. En todo momento habremos caminado a la sombra, por lo que el calor no debería ser excesivo y la necesidad de meternos en el agua no ser imperiosa.

Tramo final

Tras el descanso, reanudamos la marcha descendiendo unos escalones para retomar la senda. El camino vuelve a ser algo irregular, con piedra, escalones de madera y pasarelas, siempre junto al río.

Seguiremos andando durante unos 15 minutos por ese  tramo  más abrupto, y después aproximadamente 45 minutos por un sendero más cómodo, y siempre acompañado por el río, que no dejaremos en ningún momento.

Según proseguimos, pasaremos por dos antiguas pasarelas de pescadores, cruzaremos algún vado (si el caudal lo permite, con precaución), y bordearemos la Cueva del Rejo (con presencia de murciélagos en su interior). Más adelante, el camino vuelve a ser más técnico, con escalones y pasarelas de madera que nos permitirán avanzar prácticamente sobre el río.

Superados estos obstáculos, caminaremos durante aproximadamente una hora por un tramo ya sin dificultad reseñable, salvo algún que otro peldaño que tendremos casi al final del camino, poco antes de llegar al área recreativa de Muñorrodero,  donde terminaremos la ruta, después de haber empleado unas cinco horas desde que partimos del Puente del Arrudo, cuatro de ellas en movimiento.

Final de ruta

En el área recreativa comeremos el bocadillo y daremos por concluida la caminata, una más dentro de las muchas y bonitas jornadas de senderismo que a lo largo del año venimos realizando.

Datos de interés

Positivo:
Durante todo el recorrido disfrutaremos de abundante vegetación de ribera que, si el sol acompaña, nos proporcionará sombra constante. Además, la presencia del río durante todo el itinerario aporta un entorno muy agradable y relajante.

Negativo:
Existen algunos tramos con terreno irregular, piedra grande y escalones que obligan a caminar con precaución. No obstante, estas dificultades son puntuales y perfectamente asumibles, por lo que la ruta puede considerarse un gran paseo con algunas zonas de mediana dificultad.

Finalizada la caminata, tras la comida en el área recreativa de Muñorrodero, nos desplazaremos a Llanes para tomar el refrigerio, aunque probablemente en esta ruta apenas será necesario, ya que no realizaremos gran esfuerzo físico.

Confirmación de asistencia

Ponerse en contacto  con Soraya (658 473 557) o a través del grupo de WhatsApp.

  • Cupo máximo: 55–57 plazas
  • Si hay suficiente lista de espera, y las circunstancias lo permiten, en este momento no garantizado, intentaremos llegar a 68. De forma tácita, tenemos habitualmente pre-reservado el Bus de 68 plazas. Pero en esta ocasión, por cuestiones de logística, saldremos de domingo y no de sábado. Por tal motivo, el Bus para ese día está pre-reservado por terceros. Pero de superar las 55 solicitudes, seguro que alguna solución encontraremos.

 

Firmado.- Argimiro Blanco Sánchez                                                                                                                             Presidente Equipo Deportivo G.M. Pisasenderos

                  Quintueles - Villaviciosa


domingo, 7 de junio de 2026

EN BUSCA DEL NACIMIENTO DEL EBRO



El pasado 16 de mayo nos tocó poner rumbo hacia Cantabria para realizar la ruta circular por los alrededores de Fontibre y conocer de cerca el nacimiento del río Ebro. Después de toda una semana pendiente del tiempo y viendo llover prácticamente todos los días, parecía difícil que fuésemos a librar, pero al final tuvimos suerte y pudimos hacer la caminata sin problemas.

La mañana comenzó temprano con salida desde los puntos habituales y viaje hacia la comunidad vecina. Como solemos hacer cuando vamos por aquella zona, paramos a desayunar en La Franca antes de continuar camino. La ruta hasta Fontibre se hizo algo más larga de lo habitual y tardamos casi dos horas en llegar, pero el viaje mereció totalmente la pena.

Nada más bajar del autobús ya se veía que el paisaje estaba espectacular. Todo muy verde después de tantos días de lluvia, las montañas al fondo todavía con algo de nieve y un ambiente perfecto para caminar. Eso sí, el barro apareció pronto y nos acompañó en bastantes tramos del recorrido. Era algo que ya esperábamos después del tiempo que había hecho durante toda la semana, así que en más de una ocasión tuvimos que poner a prueba nuestro equilibrio para no terminar estampados en mitad del camino.


La ruta resultó ser muy sencilla y llevadera, un paseo para caminar tranquilamente disfrutando del entorno. Después de  un rato hicimos la primera parada para tomar el pincho en el área recreativa junto a la Ermita de Cagigales, un sitio perfecto para descansar un poco antes de continuar.

                           




Ermita de Cagigales

Seguimos avanzando por pistas y senderos muy cómodos hasta llegar a una zona desde la que teníamos unas vistas preciosas del entorno, el alto de Cepelludo (968 m.). Allí aprovechamos para hacer una de las fotos de grupo del día antes de entrar en una zona de bosque muy bonita y seguramente uno de los tramos más agradables de toda la ruta.

Refugio de Cepelludo

        


En medio de aquel tramo apareció también el único repechín de la jornada, aunque se subió sin demasiada dificultad y sin necesidad de grandes esfuerzos. Poco después llegamos a una majada amplia y abierta, La Guariza, donde nos recibieron varias vacas cántabras, bien plantadas y muy fotogénicas que, por la tranquilidad con la que posaban, daban la sensación de estar más que acostumbradas a recibir visitantes. En esta parada también aprovechamos para dejar constancia de nuestro paso con otra foto de grupo.

                         


Tras este corto parón, poco a poco fuimos acercándonos al objetivo principal del día: la Fuentona, el manantial donde tradicionalmente se sitúa el nacimiento del río Ebro.

El entorno es realmente bonito y allí nos paramos un buen rato a disfrutar de la tranquilidad del lugar y del sonido constante del agua. Sobre el manantial puede verse una pequeña imagen de la Virgen del Pilar colocada sobre un monolito. Según pudimos saber, fue instalada en 1918 como homenaje al vínculo tradicional del río Ebro con Zaragoza.

          

También nos detuvimos a leer la placa situada junto al nacimiento, en la que se hace referencia a Marco Porcio Catón y se explica que en su obra Orígenes aparece la que está considerada como la primera referencia histórica a Cantabria.

Después de pasar allí un buen rato y sacar todas las fotos necesarias, apenas tuvimos que movernos para llegar al área recreativa, que se encuentra justo al lado de la Fuentona. Allí aprovechamos para comer tranquilamente, todavía rodeados del espectacular entorno que acabábamos de disfrutar junto al nacimiento del Ebro.

Con la comida ya despachada, todavía quedaba tiempo para un cafetín  en el bar que hay junto al Centro de Interpretación del Río Ebro. Y, por supuesto, también entramos al centro, divididos en dos grupos, donde nos explicaron con mucho detalle toda la historia del nacimiento del río, su importancia natural y cultural, además de curiosidades sobre el entorno y la evolución del paisaje de la zona. Una visita muy interesante que ayudó todavía más a valorar el lugar que acabábamos de recorrer.

Con la visita terminada, regresamos de nuevo al autobús para iniciar la vuelta hacia Asturias. Pero antes todavía quedaba la parada habitual para el refrigerio fin de ruta, esta vez en Unquera, donde más de uno aprovechó para llevarse corbatas, palmeras gigantes, sobaos y alguna que otra provisión extra para casa.

Y así terminamos una jornada muy bonita y agradable, disfrutando de una ruta sencilla y de un entorno que merece mucho la pena conocer.

Video:

              

Hasta la próxima aventura!

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