domingo, 18 de enero de 2026

ARRANCAMOS TEMPORADA EN LOS MOLINOS DE BIMENES

El pasado domingo dimos el pistoletazo de salida a la temporada  2026 con una ruta muy especial por el concejo de Bimenes. Aunque lo habitual en nuestro grupo es salir los sábados, la previsión del tiempo nos hizo cambiar los planes y apostar por el domingo. Y, visto el resultado, fue una decisión acertada.

Eso sí, las borrascas de la semana anterior habían dejado su huella. Desde los primeros pasos nos encontramos con bastante barro, tramos y puentes resbaladizos y caminos de piedra suelta que exigían atención constante. Aun así, era la primera ruta del año, la primera de la temporada, y muchos socios y amigos quisieron sumarse, quizá empujados por esos buenos propósitos tan propios del mes de Enero. Ojalá sigan en la misma línea y no se hayan asustado por los repechinos que tuvimos que librar durante la jornada.


Porque repechinos hubo, y no pocos. Cuestas exigentes, firme inestable y algún que otro obstáculo que nos obligó a echarnos una mano unos a otros. Pero si algo caracteriza a este grupo es precisamente eso: siempre hay colaboradores dispuestos a ayudar. Ni siquiera alguna que otra “culada” logró borrar la sonrisa ni las ganas de continuar.


La ruta nos fue adentrando poco a poco en un bosque precioso, siempre acompañados por el río Rozaes, que nos regaló saltos de agua y rincones espectaculares a lo largo de gran parte del día. El primer molino que encontramos fue el de Barrial, al poco de comenzar la caminata. Allí hicimos la primera parada y las primeras fotos. Más adelante llegamos al molino de Honorio, que no está exactamente en el camino principal, así que quien quiso visitarlo tuvo que asumir una pequeña subida por un sendero estrecho. El esfuerzo mereció la pena: el molino y la cascada que hay a su lado, bajando con abundante agua, nos dejaron a todos impresionados.






Después tocó afrontar uno de los repechos más duros de la jornada, con el suelo bastante resbaladizo. Hubo que ir con cuidado, pero lo superamos sin problema. Tras esa primera parte de la ruta en subida practicamete constante, por fin alcanzamos la hermosa majada conocida como La Atalaya Xierru la Biesca. El entorno era tan bonito que aprovechamos para hacer la foto de grupo y tomar un pequeño respiro antes de emprender el camino de vuelta.




A partir de ahí comenzó el descenso, con unas vistas impresionantes que nos acompañaron durante buena parte del recorrido: la Sierra del Aramo, la Sierra del Peñamayor… un auténtico regalo para la vista. 



En este día tampoco faltaron las anécdotas. Una de ellas fue el pequeño percance de una de nuestras compañeras con las botas. Menos mal que la "patrulla de mantenimiento y emergencias” del grupo iba bien preparada y acudió al rescate con un buen trozo de cinta americana sacado de la mochila. El problema quedó solucionado en cuestión de segundos. Esta vez, el "problema" no le sirvió de excusa para no continuar ruta.


Ya casi al final de la ruta llegamos al pueblo de Santa Gadía, donde paramos a comer el bocata sentados en fila, muy ordenados, sobre un muro de la propia carretera. Por supuesto, las galletitas de Celia de postre que no nos falten.

Como curiosidad, en esta zona, se habla de una antigua leyenda vinculada al Diablo de Forniellos. Cuenta la tradición que un romano quería terminar el acueducto de Segovia y, desesperado por la magnitud de la obra, llegó a un pacto con el diablo: éste se comprometía a acabarlo a cambio del alma de su hija. Casi todos los diablos fueron a buscar piedras a la Sierra de Guadarrama, pero uno de ellos, llamado Forniellos, subió hacia el norte y cruzó Pajares. Cuando llegó a las montañas de Peñamayor supo que allí debía coger las piedras. Por el camino se encontró con una joven llamada Gadea, con la que entabló conversación y quedó en volver a verla. Como había perdido mucho tiempo hablando con ella, arrancó apresuradamente una piedra de la peña y, por miedo al castigo que pudiera recibir, la dejó caer por la ladera, quedando finalmente clavada. Más tarde volvió a ver a la muchacha, pero al fijarse en el collar con una cruz de oro que llevaba al cuello, empezó a chillar, la agarró por la cintura y desapareció con ella en un pozo. Cuando Antón García, padre de Gadea y jefe de la tribu astur, se enteró, se arrojó roto de dolor a las aguas del río.

De esta leyenda quedan varios nombres en la zona: el pueblo de Santa Gadía, el Pozo de Forniellos, que se encuentra por debajo del Xierru la Biesca, y la piedra conocida como la Peña del Diablo o la Peña del Hombre.

También es curioso el gentilicio de la gente de Bimenes: se les llama “yerbatos”. El nombre viene de que antiguamente suministraban hierba a las minas para alimentar a las mulas, y se decía: “ahí vienen los yerbatos”.

Como broche final a la jornada, antes de volver a casa hicimos la parada habitual en Martimporra, capital del concejo, para el refrigerio de fin de ruta, compartiendo risas, anécdotas y la satisfacción de haber empezado el año como más nos gusta: caminando juntos.

 En resumen: una jornada exigente, con barro, cuestas y algún que otro susto, paisajes espectaculares, molinos cargados de historia, mucho compañerismo y muy buen ambiente. Sin duda, una forma inmejorable de arrancar el 2026. Que sea la primera de muchas más rutas compartidas esta temporada.

¡Hasta la próxima aventura!

Para ver la descripción de nuestro recorrido AQUÍ

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